centre de psicologia assessorament personal i salut PSIGMA

Català  /  Castellano

¿Cómo estás?

620 756 015

Hola, ¿quieres hablar?

 

Si   Ahora no, gracias

Inicio / Metodología / Casos prácticos / Casos prácticos de terapias para adicciones

Casos prácticos de terapias para adicciones

Ramón, 20 anos. Adicción primaria a la cocaina.

Ramón asiste a Psigma Vic acompañado de su madre. Es su primera visita a un especialista y deciden pedir ayuda. Él viene más "obligado", mientras que la madre cree que ya empieza a tener un problema.

Él refiere tener un consumo abusivo sobre todo los fines de semana, las noches de viernes y sábado y el fin de semana ya tiene un comportamiento "extraño".
A medida que empezamos a explorar podemos ver dificultades familiares que son núcleo de su problemática, así como también alta presión laboral. También presenta sintomatología de ansiedad elevada, lo que le hace recorrer al consumo para "sentirse mejor" según él.

Después de evaluar todas las esferas, trabajamos, en primer lugar, en un horario adecuado según sus necesidades ya trabajar las relaciones interpersonales, ya que utiliza el consumo para evadirse de las presiones paternas y la falta de límites maternos. Esto lo hace buscar fuera sus necesidades. Una vez determinamos esta línea de trabajo, Ramón se muestra más tranquilo y comprendido.

 

Albert, 32 años. Adicción primaria al alcohol.

Actualmente Albert viene a la consulta para tratar su adicción primaria que se el Alcohol, y es en estos momentos lo que le genera más dificultades. Aunque podemos ver más adelante en la sesión que tiempo atrás también ha tenido problemas con el cannabis y la cocaína. Esto nos lleva a determinar que en estos momentos el alcohol es una conducta sustitutiva de las otras, lo que suele ocurrir en la adicción.

Llega a terapia con ganas de trabajar esta adicción lo que beneficia altamente que el desarrollo del tratamiento sea satisfactorio. Desde el primer momento, delimitamos los lugares de consumo, trabajamos con conductas de ocio alternativas y la gestión del dinero. El hecho de que Albert ya hubiera trabajado con anterioridad sus dificultades hace que le sea más fácil expresar sus emociones y conectarlas con sus carencias personales, como las dificultades con la pareja y la timidez. En la consulta trabajamos la autoestima y la asertividad como herramientas de expresión.

 

Martín, 24 años. Adicción al THC

Asiste a terapia en Psigma Manresa. Desde los 15 años que consume THC. Asiste acompañado de los padres y aunque presenta una motivación elevada para dejar el consumo, viene también presionado por los padres.

Comenta que para él el consumo es una normalidad, y que a pesar de que ve las consecuencias negativas tanto físicas como psíquicas hay momentos que quiere fumar cannabis. Actualmente no estudia ni trabaja, por lo que también se siente mal. Refiere como motivos de consumo como que " es un placer, así desconecto ". Siempre ha sido muy nervioso. Actualmente no gestiona bien el tiempo libre y eso le hace estar sin saber qué hacer, lo que aumenta el descontrol respecto a la adicción.

Su caso se centra más en una ausencia de carga de responsabilidades y de dejarse llevar, y una apatía generalizada para hacer las cosas.

Desde el primer momento trabajamos en una reestructuración de cambio de hábitos implementando una estructura diaria de tareas, y conductos para sustituir los momentos donde se daría el consumo, tanto en casa como fuera. Y a reforzar la apertura personal.
Ya desde las primeras sesiones se pueden ver estos cambios, aplicando nuevas rutinas y sobre todo pudiendo compartir mucho más cómo se siente, siendo los resultados respecto al consumo muy satisfactorios.

 

Pablo, 42 años. Adicción primaria al alcohol.

La mujer de Pablo llama a Psigma pidiendo asesoramiento por problemas con la pareja en relación a la bebida. Está preocupada porque desde hace un tiempo ve que Pablo cada vez bebe más, sobre todo cuando sale los fines de semana incluso en alguna ocasión lo han tenido que acompañar a casa porque no aguantaba en pie. Alguna vez le ha sacado el tema y Pablo niega tener ningún problema y si el insiste acaban discutiendo. Recientemente ha recibido una multa de tránsito importante para un control de alcoholemia positivo, le retirarán el carné durante unos meses, tiempo que no podrá disponer del coche para trabajar. Pablo no sabe cómo comunicarlo a la empresa y se ve desbordado. Acude a terapia para trabajar el consumo de alcohol. Se trabaja la conciencia del problema, del abuso de alcohol que hace y cómo mejorar su capacidad de control.

En poco tiempo, Pablo consigue reconocer sus dificultades para relacionarse con los demás y cómo fue aprendiendo a desinhibirse con el alcohol. Sin embargo, con los años, su tolerancia al alcohol fue a más y al mismo tiempo tenía una menor percepción de los riesgos a los que se exponía cuando salía y bebía: conducir ebrio, consumo de otros tóxicos, problemas gástricos y cefaleas, sentimientos de vergüenza y culpabilidad después de los episodios de embriaguez. Pudo tomar conciencia del consumo problemático que hacía del alcohol y se marcaron una serie de hitos para ir progresando en el proceso de cambio. Después de un tiempo, Pablo pudo elaborar un proyecto vital más acuerdo con lo que deseaba, ya que el consumo y la dinámica que llevaba arrastrando desde hacía años lo mantenían atrapado en una realidad que no le satisfacía y que a la vez intentaba huir con el alcohol.

 

Marc, 54 años. Problema con el alcohol.

Maria Llama a Psigma para hacer una consulta sobre alcohol debido a que el marido tiene un problema con el alcohol. Después de hacer 2 entrevistas con la família y con la pareja, nos damos cuenta de que aparte de que Marc, el marido de María, tenga un problema con el alcohol nos damos cuenta que también hay un problema de mala comunicación intrafamiliar, no sólo con la pareja sino también con los familiares. Después de esto se decide hacer una terapia familiar para mejorar la comunicación entre ellos ya la vez producir un cambio familiar para que el paciente vea que realmente si que tiene un problema con el alcohol, ya que en un principio lo negaba.

El hecho de que hubiera este ambiente de mala comunicación provocaba un malestar en Marc que el intentaba apaciguar consumiendo alcohol. Gracias a la intervención del equipo de Psigma se pudo abordar el caso en la totalidad de su problemática, ya que si sólo hubiéramos trabajado con el paciente seguramente no se hubiera podido solucionar el problema.

Primero se trabajó la comunicación intrafamiliar y hizo darse cuenta de las consecuencias negativas que provocaba, luego se enseñó una mejor manera de comunicarse.

Marc comenzó darse cuenta de que a raíz de que había mejor comunicación en casa ya no necesitaba ir tant a menudo en el bar a beber ya que en casa ya si estaba a gusto. Finalmente se trabajó los pequeños pensamientos de craving que tenía en ciertos momentos y se cambió un poco el estilo de vida de la familia en sí.

 

Rubén, 38 años. Adicción al alcohol.

Rubén es un chico de 38 años. Inició el consumo de alcohol a los 14 años dentro del núcleo familiar (su padre siempre había consumido grandes cantidades de alcohol) y posteriormente con los amigos. Con los años el consumo se hizo habitual y diario, aunque no de forma que él mismo considerara ir bebido, pero al final del día había llegado a beber de forma sostenida una cantidad excesiva. Desde los 30 años comenzó a tener problemas para concentrarse en el trabajo, acumuló varias multas de tráfico y tenía frecuentes discusiones con su mujer. Estas situaciones le generaban ansiedad, que intentaba calmar bebiendo más alcohol. Los intentos de dejarlo no funcionaban, sentía temblores, inquietud e insomnio y las ganas de beber se duplicaban. En este momento tuvo la sensación de que no tenía control sobre el alcohol y decidió consultar. En Psigma fomentamos un acercamiento motivacional a través de la terapia, a continuación, una vez el paciente ya aceptó el tratamiento, se puso un acompañante para el control del dinero y más tarde a buscar actividades que hicieran cambiar su entorno . Debido a que era un paciente muy impulsivo, (era una de las causas del consumo) y acompañamos al paciente en el proceso de abstinencia. Otro de los problemas que había tenido era la falta de una figura paterna con quien apoyarse, la que había sido muy distante y él sentía esa falta de vínculo, esto también se trabajó con el psicólogo. A la vez que iniciamos un tratamiento con fármacos destinados a reducir el deseo de consumir, alcanzando hasta el día de hoy la abstinencia completa.

 

José, 32 años. Adicción a la cocaína.

José tiene 32 años, vive en un barrio del extrarradio de Barcelona trabaja en un pequeño bar familiar del barrio. De niño, había tenido dificultades en la escuela, no conseguía sacar buenas notas, no tenía motivación y además sus padres no la ayudaban con los deberes, ya que tenían mucho trabajo encargándose del negocio familiar. Por otra parte en su barrio hay un gran consumo de sustancias, y resulta que sus familiares trafican con cocaína, José muchas veces también ayuda en este tráfico y se ha visto inmerso con muchos aprietos a raíz de este tráfico. Por último José al tener tanta facilidad para conseguir cocaína, comenzó a hacer uso en 16 años en el momento que iba de fiesta. El hecho de traficar con esta sustancia también lo hacía tener un estatus social y un buen ambiente.

Hace 8 años que está saliendo con Sandra, es una chica que conoce de toda la vida, siempre ha estado a su lado, pero José después de tener graves problemas como consecuencia del consumo de cocaína, Sandra le ha dicho que si no deja la cocaína lo dejaría.

Este fue el motivo de consulta de José que quería dejar de consumir. Después de hacerle un diagnóstico, se comprobó que José tenía un déficit de atención e impulsividad, lo que le llevaba a tener un pobre control a la hora de decir que no a poner freno al consumo. Por otra parte, los padres de José también eran consumidores, seguramente aquí debe de haber una predisposición genética y por último, comentar que el entorno del José tampoco era el más idóneo para no caer en el consumo de las drogas junto con los efectos psicológicos que la ayudaban a consumir como sería el estatus social, también formaba parte de la identidad de su familia etc.

 

Jordi 35 años. Acompañamiento terapéutico, adicción a la cocaína

Jordi es un chico de 35 años, llevaba enganchado a la cocaína desde los 25 años, donde comenzó a hacer un uso esporádico y poco a poco su consumo es comenzar a incrementarse.

Este chico actualmente vive con su pareja de 30 años, ella no es una consumidora habitual pero si esporádica.

Él trabaja en una fábrica en la cadena de montaje y tiene un sueldo de unos 1.200 €.

Decidió comenzar el tratamiento a raíz de que un día tomó una alta cantidad de cocaína y perdió el control, se fue de casa toda la noche, al día siguiente no fue al trabajo, su pareja había intentado contactar con él pero no hubo manera, en el trabajo llamaron a casa y su pareja cuando le explicaron que no había ido a trabajar y además la noche no sabía donde la pasó, se preocupó mucho, hasta que por la noche en Jordi llamó a su pareja a ver si podía ir a buscarlo.

Después de tener unas entrevistas conjuntas con el terapeuta y el acompañante se acordó que las funciones del acompañante serían las siguientes:

  • Ir a buscar al trabajo y acompañarlo a casa durante un mes cada día.
  • 2 veces por semana quedó a media tarde para buscar entre los dos un hobby que pudiera distraer de la adicción, ya sea haciendo un deporte o alguna actividad motivadora.
  • Ayudarle en administrar el dinero para que no tener más de los necesarios y evitar tentación de ir a consumir.
  • Control de orina semanalmente.
  • Poder ayudar en situación de crisis, si en algún momento el paciente necesitaba hablar con alguien podía llamar al acompañante.

El tratamiento siguió el camino planteado, el acompañante fue cada día durante un mes, Jordi la primera semana pudo seguir el tratamiento sin ninguna dificultad, pero ya el viernes de la segunda semana, le empezaron a ganas de ir a buscar cocaína, pero gracias a la función del acompañante le hizo reflexionar y pudo ir a casa y continuar con el plan, tras superar la crisis Jordi aún tenía más fuerzas para poder salir adelante y terminó agradeciendo trabajo que hizo ese día del acompañante.
En cuanto a los días que se quedaba para buscar un hobby, se probó por un hobby donde se pudiera descargar de agresividad que tenía, Jordi decidió ir a jugar a Rugby.
El acompañante sirvió de enlace con el equipo, entre los dos buscaron un equipo, miraron la manera de ponerse en contacto etc. Jordi empezó a entrenarse y su carácter empezó a cambiar, ya no tenía tanta rabia.

Rápidamente pasaron los meses, Jordi tuvo una recaída al cabo de 3 meses. Un sábado cogió y fue a buscar el camello que siempre buscaba para consumir, ese día se había enfadado con su pareja, por una tontería y él le había afectado mucho y explotó. En ese momento Jordi avisó a su acompañante que iría a consumir, en ese momento su acompañante le avisó que no lo hiciera por teléfono pero no lo consiguió pero al día siguiente fue a verlo y logró reconducir al Jordi hacia su tratamiento.

Si nos fijamos en el tema económico del acompañante era el encargado de ayudar a administrar el dinero, se comenzó dando 10 € al día. En un principio se hacía un control de dinero diariamente y más tarde se pasó a hacer un control semanalmente.

Otra cosa importante es el control de orina que se hacía semanalmente para hacer un control del consumo de coca. En este caso Jordi aceptó todos los controles, la única semana que no quería hacer el control fue la que tuvo la recaída, él comentó que ya se sentía bastante culpable y que sólo le faltaba dar positivo al control, lo que el acompañante pudo reconducir.

Los momentos que Jordi se tuvo que proteger más fueron para fin de año y por San Juan. El primer fin de año se le prohibió, él después de trabajar mucho lo aceptó, donde el acompañante tenía el móvil a punto para cualquier urgencia y se decidió Que el acompañante lo llamaría a las 12 pasadas ya las 9 de la mañana. Ese día fue todo bien. Por San Juan es tuvo que poner más protección, se decidió que podía estar despierto hasta las 3 y que luego lo iría a buscar. Finalmente fue todo bien.

Al cabo de un año Jordi ya había aprendido cuáles eran los momentos de peligro gracias a lo que le había enseñado su acompañante que todavía el continuó acompañando pero cada vez de manera más puntual. Hasta después de dos años.

 

Pau. Adicción al alcohol.

La mujer de Pau llama a Psigma pidiendo asesoramiento por problemas con la pareja en relación a la bebida. Está preocupada porque desde hace un tiempo ve que Pau cada vez bebe más, sobre todo cuando sale los fines de semana incluso en alguna ocasión la han tenido que acompañar a casa para que no se tenía en pie. Alguna vez le ha sacado el tema y en Pau niega tener ningún problema y si el insiste acaban discutiendo. Recientemente ha recibido una multa de tráfico importante por un control de alcoholemia positivo, le retirarán el carné durante unos meses, tiempo que no podrá disponer del coche para trabajar. Pablo no sabe cómo comunicarlo a la empresa y se ve desbordado. Acude a terapia para trabajar el consumo de alcohol. Se trabaja la conciencia del problema, del abuso de alcohol que hace y cómo mejorar su capacidad de control. En poco tiempo, Pau logra reconocer sus dificultades para relacionarse con los demás y como fue aprendiendo a desinhibirse con el alcohol. Sin embargo, con los años, su tolerancia al alcohol fue a más y al mismo tiempo tenía una menor percepción de los riesgos a los que se exponía cuando salía y bebía: conducir ebrio, consumo de otros tóxicos, problemas gástricos y cefaleas , sentimientos de vergüenza y culpabilidad después de los episodios de embriaguez. Pudo tomar conciencia del consumo problemático que hacía del alcohol y se marcaron una serie de hitos progresivamente para ir progresando en el proceso de cambio. Después de un tiempo, Pablo pudo elaborar un proyecto vital más acuerdo con lo que deseaba, ya que el consumo y la dinámica que llevaba arrastrando desde hacía años lo mantenían atrapado en una realidad que no le satisfacía y que a la vez intentaba de huir con el alcohol.

 

Xevi, 37 años. Ludopatía, adicción al juego.

Xavi tiene 37 años y es padre de familia. Es la primera vez que pide ayuda profesional para su problema de juego en las máquinas. El punto de inflexión fue la amenaza a su mujer de separarse si no lo remedia. En la primera visita Xevi viene con mucha vergüenza y culpabilidad, se ha gastado mucho dinero, ha defraudado a su familia y por muchas veces que se lo proponga siempre acaba cayendo. No entiende porque que le pasa y no puede controlarse.

Xevi tiene una buena relación con la familia, a pesar de los problemas económicos que ha supuesto el juego; le apoyan y confían en que con ayuda saldrá. Se refuerza mucho este apoyo de la familia y Xevi lo recibe como un estímulo para seguir adelante y esforzarse en el cambio. Mantiene un trabajo que no le gusta pero le permite ir tirando. A menudo hay discusiones y Xevi en más de una ocasión se ha tenido que tragar las palabras para "no terminar mal". A nivel de personalidad, Xevi tiene un temperamento fuerte, le gusta estar de buenas con todo el mundo pero no soporta que le falten el respeto y cuando algun conflicto lo sobrepasa intenta aguantar hasta que estalla, reconoce tener dificultades para gestionar las emociones, sobre todo la rabia que la considera negativa en todos los sentidos. Es una persona impulsiva, astuta y perfeccionista.

Xevi cogió un fuerte compromiso en el proceso terapéutico y rápidamente se fueron viendo las mejoras entre sesiones. Se analizaron qué factores estaban propiciando el juego patológico, viendo que cuando jugaba no lo hacía por casualidad sino que venía precedido por un malestar, discusión, estado de ánimo determinado. Como era interpretado por él y cómo utilizaba el juego como una vía de fuga. Hicimos un trabajo de autoconocimiento y aceptación, entendiéndose y conociéndose mejor; un trabajo de inteligencia emocional para canalizar la rabia y aceptarla desde su vertiente positiva; un trabajo con mindfulness para prevenir las recaídas y fortalecer la toma de decisiones responsables. Además del aprendizaje de técnicas más concretas de relajación, de habilidades sociales, de autoestima, etc.

En pocos meses, Xevi hizo un cambio muy importante, el ambiente en casa mejoró, económicamente comenzó poder ahorrar, cambios que fueron un fuente estimuladora para continuar mejorando y plantearse nuevos retos: comprarse una casa, explorar nuevas aficiones, tener otro hijo...

Actualmente Xevi se encuentra en seguimiento cada seis meses aproximadamente, con la tranquilidad de saber que puede llamarnos cuando quiera y hablar si lo necesita. Hace un año que no tiene ninguna recaída y él mismo se sorprende del giro que ha dado su vida, como él dice "ahora sé cuando siento cuando pienso y me siento plenamente vivo".

 

28 años. Adicción a los juegos en línea.

Chico de 28 años que consulta, presionado por su madre que lo ve deprimido y muy irritado: "Se enfada por todo, no se le puede decir nada". Su padre murió cuando él tenía 14 años; es hijo único, vive con su madre y trabaja como transportista. De joven participó en una pandilla juvenil de su barrio y durante un tiempo fue consumidor habitual de cannabis y alcohol. Dejó el consumo y la pandilla a los 19 años, cuando encuentra trabajo y empieza a salir con su actual novia. Manifiesta problemas de relación con su novia y dice sentirse un poco perdido en cuanto a su futuro. Todo hace pensar que está pasando por un momento en el que tiene que tomar decisiones como irse de casa de su madre y comenzar a convivir con su novia. Parece deprimido, muy lánguido, con poca energía y poca capacidad de abstracción, en un momento de las entrevistas cuenta de pasada que juega en línea para distraerse. Indagando en este comportamiento, se va descubriendo que cuando termina de trabajar, se conecta a Internet y entra en un juego en línea de combate a nivel internacional. No importa si hace de soldado o de terrorista, en la primera posibilidad de entrar en el juego entra. Juega cada día, desde que sale de trabajar hasta las tres o cuatro de la mañana -a las ocho empieza a trabajar-, y así todos los días de la semana. Los fines de semana, está un rato con su novia y rápidamente vuelve al juego. No es consciente de que está enganchado; sí, lo acepta racionalmente pero a la vez sigue con su comportamiento, no puede dejar el juego y lo pasa muy mal si un día no puede jugar. Así transcurren los dos primeros meses de tratamiento. A partir de unas sesiones conjuntas con su novia, se pueden reconciliar e ir construyendo un proyecto de pareja. Empieza a no jugar los fines de semana, primero los domingos, luego los sábados; y los días laborables, comienza a jugar sólo de noche. Esto le permite recuperarse un poco y un día deja de jugar. De golpe "se ha acabado", tomó él solo la decisión. De hecho estaba ya muy al límite (se había dormido más de una vez conduciendo). Se recuperó del cansancio, desapareció la irritabilidad y mejoró su humor. Llegó a tomar conciencia de las consecuencias que tuvo para él y su madre la pérdida de su padre en la adolescencia e incorporar que no puede ir tanto "a su bola". Interrumpió el tratamiento ya que tenía muchos gastos con el piso que se estaban arreglando él y su novia.

 

Contacta con Psigma

620 756 015
info@psigma.cat
Formulario de contacto

Barcelona
C. Aragó 268, 3er 1a

Vic
C. Morgades 19, ent. 3era

Manresa
C. Vilanova, 1-3, 1er F, (Plana de L'Om)
T. 938 723 263

Girona
C. Barcelona 61, 2n 1a

Psigma

El equipo de psicólogos en Vic, Barcelona, Manresa y Girona somos especialistas en psicología infanto-juvenil y de adultos en el diagnóstico y tratamiento psicológico. También somos expertos en terapia de pareja en Barcelona, Vic, Manresa y Girona, sexología, crecimiento personal y psicología jurídica. No dudes en pedirnos información. El equipo multidisciplinar de salud de Psigma te daremos la información que necesites.

Área clientes