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Casos prácticos de terapias infantiles

Juana, 8 años. Dificultad con la lecto-escritura.

Joana es una niña de 9 años que llega a consulta derivada por su tutor escolar. El rendimiento escolar de Joana siempre ha estado por debajo de la media de sus compañeros pero no ha recibido nunca un apoyo específico de educación especial ni de un profesor particular.

Los padres nos cuentan que hasta ahora los maestros nunca habían dado mucha importancia al tema, pero que a medida que la niña crece y las dificultades aumentan cada vez les preocupa más a todos, incluso a la propia niña que actualmente hay días que se niega a ir a la escuela, se la ve más triste y verbaliza sentencias como que "es tonta".
Realizamos una evaluación exhaustiva de las dificultades de la Juana a partir de un WISC-IV (test de inteligencia), autoinformes para la familia y la escuela, tests específicos de lectura y comprensión lectora y de atención selectiva y sostenida.

Las pruebas realizadas nos revelan que la Juana es una niña con una inteligencia dentro de la normalidad y que no tiene problemas con la atención. Donde puntúa más bajo es en mecánica y velocidad lectora, hace muchas faltas de ortografía y la comprensión lectora es bastante mala. Los autoinformes de la escuela señalan que aunque es una niña movida y habladora lo que más les preocupa es que cuando lee parece que no entienda y que eso le provoca dificultades en todas las asignaturas. Aunque según las pruebas e informaciones aportadas no se puede hacer un diagnóstico específico para el momento, si que podemos decir que la Juana presenta unas dificultades importantes en el aprendizaje de la lecto-escritura que de momento no constituye un trastorno pero que se debe vigilar e intervenir lo antes posible.

Se proponen los padres reeducaciones específicas de la lectura y la escritura con periodicidad semanal con el fin de trabajar las dificultades y también los pensamientos y las creencias que esto genera en la niña y en la familia.

 

Jordi, 12 años. TDAH combinado.

Jordi es un niño de 12 años que llega a consulta con un diagnóstico de TDAH combinado (déficit de atención e hiperactividad) elaborado a los 8 años. Toma tratamiento farmacológico desde aquel momento (concierta 27 a primera hora de la mañana).

La familia nos aporta todos los informes psicológicos y escolares del chico y les gustaría que ahora que empezará la ESO puede recibir un apoyo específico de reeducaciones psicopedagógicas, hasta ahora siempre le había ayudado la familia pero con la entrada en la adolescencia la situación se estaba haciendo cada vez más insostenible ya que provocaba muchas peleas.

Como la evaluación ya había sido realizada se toma la decisión de administrarle tan sólo una prueba psicopedagógica para poder observar cómo aprende y qué estrategias utiliza a la hora de enfrentarse a tareas escolares, de esta manera nos es más fácil preparar los objetivos a seguir durante el transcurso de la reeducación.

Se observan grandes dificultades en la planificación de las tareas y en la revisión de las mismas. En matemáticas esto se traduce en problemas a medio terminar y errores de cálculo y en lengua en muchas faltas de ortografía, poca comprensión y falta de capacidad para organizar las ideas en un texto y extraer una idea principal. Tampoco sabe utilizar estrategias de aprendizaje ni técnicas de estudio.

Ante todas estas dificultades se plantea un plan de trabajo que gira en torno al trabajo de las funciones ejecutivas (planificación, control, repaso de las tareas, organización ...) y técnicas de estudio (extracción de ideas principales, resumen, memorización, recuperación de la información ...).

 

Guillermo, 5 años. Trastorno del espectro autista.

Guillermo llega a consulta derivado por un servicio de atención precoz (CDIAP) ya que por edad ya no puede beneficiarse de sus servicios.

Los padres explican que Guillermo estuvo diagnosticado de TEA a los 2 años y medio. En la guardería los derivaron al CDIAP ya que el niño no hablaba y no le gustaba estar con otros niños, los rechazaba o simplemente "pasaba de ellos". En casa tampoco jugaba con sus primos. Sólo le habían oído 3 ó 4 palabras: agua, no, cochecito y basta. No lloraba nunca, siempre estaba tranquilo y lo único que hacía cuando estaba nervioso era un pequeño aleteo. Los padres habían observado que cada mañana tenía que hacer lo mismo y desayunar lo mismo, sino no lo quería, y romperle las rutinas suponía una gran rabieta por parte del niño.

Tras el fuerte batacazo que supuso para los padres aceptar el diagnóstico de Guillem ahora la familia lo tiene muy bien asumido y están muy predispuestos a seguir trabajando.

Los informes de Guillermo nos anuncian que ha habido muchos progresos: su vocabulario ya no es tan restringido, comienza a utilizar frases de dos elementos, en tareas mecánicas es un niño muy bueno, interactúa mejor con su entorno y no rechaza tanto los compañeros y los adultos.
Realizamos 3 sesiones de evaluación con Guillem, 2 con él solo y una con la madre para ver cómo es la relación entre ambos. El niño acepta bien las consignas, no hace contacto ocular pero no rechaza la terapeuta, se enfrenta con bastante éxito en las tareas de vocabulario y no presenta excesiva reticencia a los cambios de actividad y de rutinas.
Se decide continuar con el trabajo iniciado en el CDIAP (previa coordinación con la profesional que trabajaba). Pondremos mucho énfasis en el desarrollo del lenguaje y en el juego simbólico, así como también en la interacción recíproca. También mantendremos una coordinación mensual con la tutora del niño en la escuela para ver cómo va y marcar líneas de actuación conjuntas.

 

Sandra, 6 años. Problemas de conducta. 12 sesiones:

Los padres de Sandra vinieron a consulta preocupados por el comportamiento de su hija de 6 años. Explicaban que S tenía una actitud desafiante y provocadora, y que no sabían cómo ponerle límites. Estaban preocupados también porque la madre estaba embarazada y no sabían cómo podría reaccionar S con la llegada del nuevo hermanito.

Los principales problemas se daban a la hora de vestirse, en las comidas, la hora del baño y de ir a dormir. Evaluando el tiempo de calidad (el tiempo de jugar con S y estar con ella haciendo las actividades que ella deseara, como ir al parque, jugar a algún juego, hablar con ella...) que pasaban con su hija, vimos que por las rutinas establecidas y el trabajo casi no tenían este tiempo de calidad.

“Tiene 6 años y no sabemos cómo ponerle límites!”

Les prescribimos un cierto tiempo de calidad diario, explicándoles antes, la necesidad de afecto y nutrición emocional que los niños necesitan para su correcto desarrollo en todos los ámbitos (emocional, afectivo, cognitivo...) Y a la vez, diseñamos un sistema de puntos para casa, donde se premiaba a S por las conductas deseadas (vestirse sola y en un tiempo determinado, no levantarse durante las comidas, ir a dormir a una determinada hora, etc...) Poco a poco se comprobó la hipótesis de que lo que S buscaba en realidad era el afecto y la atención de sus padres mediante conductas negativas para llamar la atención de éstos de una manera rápida.

Se respondió muy bien tanto al tiempo de calidad como al sistema de puntos y tanto su estado anímico como el ambiente general de casa mejoraron significativamente. Poco a poco, se fueron reduciendo las conductas a trabajar mediante el sistema de puntos hasta llegar a la eliminación de éste, pues S cada vez obedecía más a sus padres sin la necesidad de ser premiada, gracias a la atención y afecto de éstos. Cuando nació el hermanito recomendamos a sus padres la implicación de S en los cuidados de su hermano, dándole el rol de hermana mayor y manteniendo siempre su tiempo de calidad.

 

Aleix, 9 años: Problemas con el sueño y miedos nocturnos. 15 sesiones:

Una psicoterapia infantil muy exitosa ya que hacía 5 años que los padres sufrían ansiedad y malestar por culpa del mal dormir que les provocaba la fobia de su hijo a la oscuridad.

Cabe decir que propusimos trabajar básicamente con la madre, que era la persona que pasaba más horas con Aleix. A éste le vimos en 6 sesiones intercaladas con la madre, en las que le proponíamos ejercicios tranquilos de autoconfianza general y de pruebas de resistencia a la oscuridad, dándole unos premios sus padres, premios siempre de refuerzo emocional.

"Parece increíble que con tan pocas sesiones hayamos eliminado el problema que arrastrábamos desde hacía tantos años"

Con la madre trabajamos estrategias de refuerzo hacia el hijo y de humor en la situación de miedo. También enseñamos a complementar los autoregistros y las pruebas y experimentos a realizar ellos y el hijo respecto a los ruidos y la oscuridad.

Tanto la madre como Aleix y la familia en general estaban muy motivados y predispuestos a colaborar y solucionar el problema y éste es uno de los elementos más importantes, con los cuales conseguimos la eliminación total de la fobia y los problemas del sueño de Aleix.

 

Carles, 6 años. Sensibilidad, inseguridad y timidez. 37 sesiones:

Uno de los casos más largos de psicoterapia infantil o crecimiento personal que hemos tenido en PSIGMA Barcelona.

Carlos viene llevado por su padre con un problema de sufrimiento y angustia debido a su gran hipersensibilidad. No presenta problemas de relación en su casa o en la escuela pero sufre mucho por todo y principalmente por lo que ocurre a otras personas, a los niños y niñas de la clase e incluso a cualquier cosa que vea y él perciba injusticia o sufrimiento por parte de otras personas.

"...de ejercicios prácticos y de simulación de situaciones, técnicas del intercambio del rol o de debate
de situaciones propias"

El trabajo se inicia explicando la estructura de la personalidad del niño a sus padres para diseñar un plan psicoterapéutico adecuado y consensuado. A partir de entonces las sesiones son sólo con Carles y se trabaja, a través de ejercicios prácticos y de simulación de situaciones, técnicas del intercambio de rol o de debate de situaciones propias transmitidas a otras personas. También se elaboran aucas y dibujos con sopas de letras y frases relacionadas que provocan a Carles un cambio progresivo en la forma de percibir la realidad que había construido hasta entonces, aprendiendo a relativizar y a relajarse más en las situaciones y problemas de su día a día.

Aprovechamos para decir, a través de este ejemplo terapéutico, que la infancia es la época más importante de nuestra vida, la que nos marca y nos prevé el futuro emocional, en la que construimos la realidad y la relación con nuestro mundo y en la que creamos la mayor parte de autoconceptos que arrastraremos toda la vida; por esto es muy importante valorar siempre una ayuda de psicoterapia infantil o de mejora de las capacidades, personalidad y habilidades del niño/a.

 

Raúl, 11 años: Cansancio y bajo rendimiento escolar. 11 sesiones:

La madre acude con el niño a sesión, preocupada por la insistencia de los profesores en que Raúl, un niño siempre brillante en los estudios, habría bajado mucho en su rendimiento escolar.

Se evalúan posibles problemáticas relacionales, familiares, médicas, escolares y cognitivas del niño y no se observa alteración alguna. Cuando entramos en el área de las motivaciones, ilusiones y estrés, observamos que es donde se encuentra la causa de su cansancio.

"...en el área de las motivaciones, ilusiones y estrés observamos que es donde hay la causa..."

La terapia psicológica la desarrollamos trabajando con los padres la sobrecarga de actividades y de exigencias hacia Raúl y pautando otro estilo de vida. Paralelamente entrenamos a Raúl en trucos y estrategias para relajarse y desconectar al mismo tiempo, como técnicas de organización y de estudio.

En muy pocas sesiones Raúl mejora mucho el cansancio y queda por ver su mejora en el rendimiento escolar, habiéndolo mejorado sensiblemente el día que cesó en la terapia, aunque le faltaba mucho para recuperar al nivel anterior.

 

María, 9 años, tristeza y miedos, 7 sesiones:

Duelo y miedo a la muerte.

El motivo de demanda de los padres de María, es que desde que murió su abuelo, se muestra triste y ansiosa. A demás, el padre sufre de epilepsia.

Se hace una valoración de María, mediante diferentes pruebas estandarizadas y con entrevista semiestructurada, avaluando si existe sintomatología depresiva o ansiosa. No se obtienen resultados significativos en este aspecto.

En las sesiones siguientes, se trata la vivencia de su duelo y los miedos hacia la enfermedad de su padre mediante la reestructuración cognitiva.

Finalmente, María es capaz de entender y vivir la muerte y la enfermedad de manera natural y sin los síntomas de ansiedad que presentaba. Los padres manifiestan que hay una mejora importante en el estado emocional de su hija. Así que, se decide conjuntamente con los padres dar-le el alta terapéutica a María

 

Joan, 9 años, trastorno de conducta, 15 sesiones:

Agresividad y celos.

Los padres de Joan consultan por los problemas de conducta de su hijo. Es un niño que se muestra agresivo durante muchos momentos del día, también tiene una baja tolerancia a la frustración y celos de su hermano. Se hace una valoración de conducta, cuáles son las situaciones más graves y cuáles las conductas positivas de Joan. Una vez detectadas, se aplican diferentes  técnicas de modificación de conducta, como puede ser la economía de fichas. Esta técnica, basada en puntos, motiva mucho a Joan para mejorar su comportamiento y los padres se muestran muy satisfechos.

A raíz de los problemas de conducta, el autoestima de Joan es muy baja. Para trabajar este aspecto, se decide realizar  un diario conjuntamente con los padres donde se describan las conductas positivas que el niño hace, entonces  lo comparten con él. Y para reducir la celosía hacia el hermano, se recomienda que compartan momentos exclusivos con cada uno de sus hijos, dónde ellos se sientan los protagonistas.

Con estos aspectos trabajados, hemos mejorado la conducta de Joan, y después de hacer algunas sesiones de seguimiento, se acuerda dar la alta terapéutica, ya que los cambios persisten.

 

Andreu, 12 años, TDAH, 1 curso escolar:

Los padres de Andrés acuden a consulta ya que el inicio de la ESO ha comportado un descenso en el rendimiento académico del niño.

De siempre a Andreu le ha costado concentrarse y estar atento a las explicaciones del maestro, siempre había ido justo en los estudios pero al cambiar de la escuela al instituto, el aumento de las exigencias escolares han repercutido negativamente en sus resultados y en su autoestima.

Se plantean reeducaciones semanales con el objetivo de:

  • Ayudar a Andreu a planificar su tiempo de estudio
  • Controlar su agenda
  • Llevar un ritmo regular en sus tareas escolares (anticipar exámenes, no dejar el trabajo para el último momento)
  • Refuerzo específico de las materias más dificultosas
  • Optimizar los recursos que utiliza el niño a la hora de estudiar y aprender recursos nuevos.
  • Ejercicios específicos de reeducación de la atención y la memoria.

En estas sesiones también se realizan tareas para ayudar Andreu a recuperar la confianza en sus capacidades.

 

Pau, 6 años, falta de autoestima, 12 sesiones:

Pau es un niño muy inteligente y al mismo tiempo muy movido. Siempre es el primero en terminar las tareas escolares y como en ocasiones se aburre en el aula intenta jugar con sus compañeros, que muchas veces aún no han terminado el trabajo. Le gusta mandar y cuando no consigue sus objetivos se enfada, tira cosas al suelo e incluso se pelea con sus amigos.

Los padres acuden a consulta ya que desde la escuela se les indica que su hijo podría sufrir un posible trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Después de la exploración realizada no detectamos problemas atencionales, pero si mucha ansiedad y problemas de autoestima. Pau verbaliza que no puede controlar su comportamiento y que tal como dice todo el mundo "es un niño malo".

Planteamos un trabajo tanto a nivel individual como familiar. Los padres deben ayudar a Pau a recuperar la confianza en sí mismo y a borrar la imagen negativa que él ha creado de sí mismo. Trabajamos técnicas para ayudarle a controlar su conducta y sus rabietas, fomentamos su autonomía y trabajamos pautas con los padres para fomentar la comunicación positiva en la familia, la autoestima y la conducta.

Después de 12 sesiones se procede a dar el alta terapéutica ya que la frecuencia y la intensidad de las rabietas de Pau disminuyen, en casa y en la escuela no están tan preocupados y la relación con los iguales también ha mejorado.

Laura, 8 años, compulsiones, 12 sesiones:

Laura tiene 8 años y desde siempre ha sido muy perfeccionista y escrupulosa con su trabajo. Repasa una y otra vez los deberes que le dan en la escuela, antes de cada control llora porque cree que nunca se sabe lo suficiente la materia y nunca está satisfecha con sus notas que siempre superan el notable. Además Laura cada día tiene que llamar a una compañera de la escuela para que le dicte los deberes que hay para el día después, aunque ella ya los tiene apuntados en la agenda.

Los padres están angustiados porque creen que las preocupaciones de su hija no son realistas, el rendimiento académico es inmejorable, ellos están muy contentos y así le hacen notar a la niña. Han intentado detener las llamadas telefónicas con motivo de la falta de confianza de que ella haya anotado bien los deberes, pero si no la dejan, Laura llora y llora. Cree que si un día no lleva los deberes hechos suspenderá todo el curso, la señorita la castigará y sus compañeros se reirán de ella.

Con la ayuda de los padres y Laura preparamos un programa de exposición con prevención de la respuesta. Se enseña a Laura técnicas de respiración y relajación y se instruye a los padres para que le ayuden a realizar los ejercicios. Cada día cuando quiera llamar a una compañera, la familia trabaja conjuntamente la relajación y evita que Laura haya de realizar la llamada (evitan la respuesta). Aunque al principio la ansiedad es grande, al día siguiente Laura ve que no había motivos para preocuparse y empieza a coger confianza en sí misma. Asimismo se trabajan en sesión sus creencias, sus miedos y el perfeccionismo.

Pol, 6 años, agresividad, 7 sesiones.
(Baja consecución de objetivos)

TDAH con predominancia de impulsividad- agresividad.

Pol es un niño hijo de padres separados, la madre acude a la consulta por problemas de agresividad que presenta su hijo.

Mediante diferentes pruebas estandarizadas, se hace una valoración de las capacidades de Pol y también avaluamos su conducta. Las pruebas indican que Pol presenta un  TDAH con predominancia de impulsividad-agresividad.

Se dan pautas a la madre para trabajar el auto control del niño. También, para poder controlar las conductas agresivas, a veces, es necesaria una medicación, como es en este caso. Se hace una derivación a psiquiatría.
La madre decide abandonar el tratamiento para recibir-lo en la salud pública, por cuestiones económicas, aunque se recomienda un trabajo continuado y constante con el niño.

 

Miquel, 9 años, negativismo, 10 sesiones.
(Baja consecución de objetivos)

Encopresis, baja tolerancia a los limites y desafiante con los padres.

Miquel acude a visita inicialmente, porque sufre de encopresis a demás se muestra desafiante con los padres. Inicialmente, se empieza a trabajar la encopresis mediante registros y dando técnicas de auto control En las primeras sesiones, solucionamos la encopresis modificando diferentes hábitos y realizando reestructuración cognitiva, ya que le causan rechazo los lavabos de la escuela. Una vez solucionado este problema, van surgiendo otros problemas que estaban latentes.

Miquel, es un niño que desafía constantemente a padres y a menudo a maestros. Existen muchos problemas de obediencia sobre todo hacia la madre. Se inicia tratamiento en estos aspectos y se dan pautas a los padres, pero las pautas solo las aplica la madre, ya que el padre tiene un estilo educativo muy sobre protector y cree que decirle que no a su hijo hará que este sufra.

Se detecta que el hecho de que el niño se comporte de manera desafiante es consecuencia de los diferentes estilos educativos de los padres, donde el padre es muy sobre protector y la madre pone los límites.

Se asesora a los padres para que estén de acuerdo en la educación de su hijo. Se intenta introducir cambios en cuanto a la actitud sobre protectora del padre, pero no se llevan a término los consejos que se le dan.

Finalmente, se aconseja que acudan a un terapeuta de pareja, para que ellos puedan solucionar sus diferencias y así poder intervenir conjuntamente en la conducta de su hijo. El padre se niega a recibir este tratamiento, así que se da por finalizada la intervención  hasta que ellos estén preparados para intervenir en el cambio de su hijo.

 

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