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Trastornos y problemas de alimentación

 

La coacción social para estar más delgados, la constante presión mediática y la inseguridad personal, hace que muchas personas acaben probando dietas radicales, poniendo en alto riesgo su propia salud. Los trastornos de la alimentación son desórdenes complejos que comprenden dos tipos de alteraciones de la conducta: unos directamente relacionados con la comida y el peso, y otros derivados de la relación con uno mismo y con los demás. En el momento en que aparecen alteraciones graves en la conducta alimentaria se produce un conflicto psicológico debido a esta alteración, convirtiéndose en la base del tratamiento.

A partir de los años 50 el conocimiento de estas enfermedades fue mayor, pues se estudiaron los factores biológicos y psicológicos que interferían sobre las mismas a la vez que también se identificaba la importancia que tienen los hábitos sociales y educativos en el desarrollo de este tipo de trastornos. De hecho, los modelos de belleza femenina cambiaron a partir de esta fecha: las curvas deseables de los años anteriores desaparecían para dejar lugar a un modelo de cuerpo delgado, andrógeno. Además, el cambio del papel de la mujer en la sociedad, el abandono del hábito de comer en familia, etc., son otros factores que evocaron al aumento de los casos de trastornos de alimentación. Así pues, algunos factores de riesgo que predisponen a padecer trastornos y problemas de alimentación abarcan: estar constantemente preocupado o prestar excesiva atención al peso y a la figura corporal, haber tenido algún trastorno de ansiedad en la infancia, tener una imagen negativa de sí mismo, haber tenido problemas alimentarios durante la lactancia o la primera infancia, determinadas ideas culturales o sociales respecto de la salud y la belleza, ser perfeccionista o demasiado centrado en las normas sociales y culturales, etc.
Así pues, aunque hay un aumento de estos tipos de trastorno también existe un mayor conocimiento sobre los mismos. Se considera que este tipo de enfermedades afectan sobre todo a mujeres adolescentes y jóvenes: en la literatura médica mundial existen estudios epidemiológicos que demuestran que la anorexia nerviosa afecta hasta el 0.5% de adolescentes mientras la bulimia nerviosa llegaría hasta el 1%. De ahí la importancia que tiene el abordaje de estos trastornos. Por lo tanto, resulta necesario un mayor conocimiento de estos y una concienciación a la sociedad de su existencia.

Metodología de Psigma (problemas alimentarios)

En Psigma seguimos diferentes orientaciones psicológicas (cognitivo-conductual, constructivista, sistémica, etc), y por tanto, utilizamos múltiples terapias con los pacientes que vienen a consulta. Evidentemente, el tipo de terapia o estrategia a seguir se valorará en función de la problemática específica que se presente y de las características y necesidades particulares de los propios pacientes.
Así pues, en Psigma utilizamos diferentes tipos de psicoterapia en la intervención con personas con problemas alimentarios. La terapia cognitiva conductual individual, la terapia de grupo y la terapia familiar han demostrado ser eficaces para este tipo de enfermedades. Con mucha probabilidad, también resultará necesario proceder a la prescripción farmacológica adecuada para cada tipo de trastorno.

Sobreingesta compulsiva / atracón

¿Qué es?

La sobreingesta compulsiva o "binge eating" se caracteriza por la ingesta exagerada de alimentos pero a diferencia de la bulimia, no hay una conducta compensatoria, es decir, no hay inducción del vómito o abuso de laxantes. Así pues, se producen episodios repetitivos de voracidad (atracones) de alimentos con alto contenido calórico, pero estos comportamientos son reconocidos por la persona, admitiendo que tiene hábitos alimentarios anormales y que están fuera de su control. Las principales consecuencias de los atracones son el sobrepeso, la hipertensión y la diabetes. Asimismo, este tipo de conductas merman la autoestima ya que se puede caer en un espiral de episodios ansiosos y depresivos debido al deterioro de la auto-imagen y de las dificultades derivadas de no poder expresar lo que está pasando, sintiéndose incomprendido por los demás. La gente que padece este trastorno alimentario, en su gran mayoría mujeres jóvenes, suelen tener problemas para mantener un peso estable. Es habitual que empiecen toda clase de dietas y que las suspendan a los pocos días sin haber obtenido resultados satisfactorios.

Pronóstico - evolución

El trastorno del "binge eating" viene precedido frecuentemente de una insatisfacción prolongada con la propia silueta y de repetidos intentos por adelgazar. Las modas como la delgadez obsesiva y el exceso de alimentos parecen influir igualmente en este tipo de trastorno. Sin embargo, son múltiples las circunstancias que pueden favorecer el inicio de una ingesta compulsiva: experimentar sentimientos desagradables como sentirse deprimido, ansioso, desesperado, nervioso, solo o aburrido, sentirse "gordo" (especialmente la gente que siente una gran preocupación por su figura corporal), el hecho de haber aumentado de peso, la dieta y el hambre asociada a la misma, romper alguna regla de la dieta, la falta de estructuración del tiempo, la falta de obligaciones en largo del día (tener una rutina es un factor protector), el hecho de recibir comentarios críticos de otras personas, pérdidas importantes como por ejemplo una separación sentimental o haber perdido a un ser querido, etc. Durante los "atracones", resulta característico comer más rápido de lo normal, comer hasta sentirse desagradablemente lleno, comer grandes cantidades sin tener hambre física, comer en solitario para no sentir vergüenza debido a la cantidad que se está ingiriendo y sentirse disgustado, deprimido o culpable con un mismo después de haber comido. Para proceder al diagnóstico, es necesario que exista un promedio de dos "atracones" a la semana durante un mínimo de 6 meses y no cumplir con los criterios de la bulimia ni la anorexia nerviosa. Resulta evidente que a largo plazo este trastorno puede causar serios problemas de salud y graves complicaciones como por ejemplo diabetes, hipertensión, colesterol alto, trastornos del corazón, ciertos tipos de cáncer, trastornos de la menstruación, movilidad reducida, fatiga , trastornos del sueño, etc. Además, las personas que sufren este trastorno están extremadamente afligidas por sus atracones y es muy probable que en algunos casos este problema afecte al resto de esferas de su vida: personal, social, escolar / laboral, familiar, etc.

Metodología de Psigma

El programa de tratamiento de la sobreingesta compulsiva está dirigido, por una parte, a modificar los hábitos alimenticios para que la persona sea capaz de controlar los episodios de sobreingesta compulsiva, y por el otro, hay que mejorar el estado emocional de la persona, interviniendo sobre su afectividad negativa y otras posibles áreas problemáticas, como por ejemplo sus relaciones interpersonales, etc.
En Psigma aplicamos múltiples técnicas como por ejemplo la reestructuración cognitiva, el entrenamiento en resolución de problemas, potenciación de la autoestima, entrenamiento en habilidades sociales, control de la activación (respiración diafragmática y relajación muscular progresiva con focalización atencional y visualización), autorregistros, etc.

Anorexia

Que es?

Las personas que presentan anorexia nerviosa rechazan mantener el peso corporal en un estándar adecuado, pues experimentan un miedo intenso a la ganancia de peso o de grasa, incluso estando muy por debajo de su peso correcto, y tienen una distorsión de la propia imagen totalmente errónea en cuanto a las dimensiones y forma de su cuerpo, viéndose siempre "gordas". Para conseguir estar delgadas rechazan comer, utilizando todos los medios que tienen a su alcance: la esconden, siempre afirman que ya han comido cuando se les pide que se alimenten, desmenuzan la comida del plato cuando tienen que hacer las comidas acompañadas, rechazan cualquier elemento energético, eternizan las comidas, se inducen el vómito, consumen laxantes, hacen ejercicio físico en exceso, etc. A consecuencia de la malnutrición generada, las mujeres acabando desarrollando la ausencia consecutiva de los ciclos menstruales.

Pronóstico - evolución

Para que se realice el diagnóstico de la anorexia una persona debe presentar un miedo intenso de aumentar de peso o engordar, incluso cuando su peso es insuficiente, negarse a mantener el peso que tiene consideraciones normales para su edad y altura, tener una imagen corporal distorsionada, estar muy concentrada en el peso corporal o su figura y negarse a admitir la gravedad de la pérdida de peso, así como no haber tenido el periodo menstrual durante los últimos tres o más ciclos (en mujeres). Otros comportamientos incluyen: cortar los alimentos en trozos pequeños o remover los alimentos alrededor del plato en lugar de comérselos, hacer ejercicio físico de forma desmesurada, ir al baño inmediatamente después de las comidas, negarse a comer acompañado de otras personas, consumir diuréticos o laxantes o productos que disminuyan el apetito, etc. Otros síntomas de la anorexia y complicaciones que pueden surgir durante el transcurso de la enfermedad son: piel amarillenta o manchada que tiene apariencia reseca y sin color, boca seca, pensamiento confuso o lento junto con mala memoria o incapacidad de discernimiento de la realidad, depresión, sensibilidad extrema al frío (usar varias capas de ropa para permanecer caliente), pérdida de la fortaleza física, atrofia muscular y debilitamiento óseo, disminución en los glóbulos blancos que lleva al aumento del riesgo de infecciones, niveles bajos de potasio en la sangre, ritmos cardíacos con determinadas alteraciones, deshidratación, desnutrición, convulsiones debido a la pérdida de líquido por la diarrea o vómitos repetitivos, problemas de la glándula tiroides, caries dental, etc.

Metodología de Psigma

En el tratamiento de la anorexia nerviosa resulta clave ayudar a la persona a reconocer que tiene una enfermedad, pues la mayoría de las personas que presentan esta enfermedad niegan tener un trastorno alimentario y, con frecuencia, aceptan el tratamiento sólo cuando su afección es extrema y con mucha probabilidad la familia les obliga a realizarlo. Hay que tener en cuenta sin embargo, que en función de la severidad de la pérdida de peso, muchas veces resultará necesario realizar un ingreso hospitalario, siguiendo un tratamiento diario personalizado y totalmente adaptado a las necesidades personales de la paciente. Con excepción a esta circunstancia y con carácter complementario, en Psigma establecemos una serie de objetivos en relación al tratamiento, en primer lugar, restaurar el peso corporal normal y los hábitos alimentarios perdidos (la meta general suele ser un aumento de peso de 1 a 3 kilos por semana), incrementar la actividad social, disminuir la cantidad e intensidad de la actividad física, etc. Hay que decir que en este tipo de casos el tratamiento requiere de un trabajo intenso tanto por parte de los propios pacientes como por parte de sus familias y los profesionales que llevan a cabo la intervención. Es posible que tengan que llevar a cabo muchas terapias hasta que el paciente consiga vencer este trastorno.

Así pues, en Psigma utilizamos diferentes tipos de psicoterapia en la intervención en personas con anorexia. La terapia cognitiva conductual individual, la terapia de grupo y la terapia familiar han demostrado ser eficaces para este tipo de enfermedad. En la mayoría de ocasiones también resultará necesario proceder a la prescripción farmacológica de determinados antidepresivos, especialmente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), o algunos antipsicóticos, pues estos pueden ayudar a tratar la depresión o la ansiedad.

Bulimia

¿Qué es?

Se considera que padecen bulimia nerviosa aquellas personas que tienen episodios recurrentes de atracones de comida (rápido consumo de una gran cantidad de alimento en muy poco tiempo) y pérdida del propio control durante estos atracones que los imposibilita el poder dejar de comer, autoinducido a vómitos de forma voluntaria después de la ingesta. También es habitual que estas personas recurran al uso de laxantes o diuréticos y que en determinados episodios lleven a cabo dietas estrictas o ayunos, siempre experimentando una preocupación excesiva con relación a su peso corporal. Para considerar la existencia de este trastorno, se requiere un promedio de dos atracones por semana como mínimo durante 3 meses. La bulimia presenta algunos aspectos similares con la anorexia, si bien es cierto que en el caso de la bulimia quien la padece realiza grandes atracones de comida y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito inducido o el ejercicio físico desmesurado. Resulta evidente que con el tiempo esto se convierte altamente peligroso, tanto a nivel físico como emocional.

Pronóstico - evolución

Mientras que algunos casos de bulimia nerviosa son breves, normalmente los síntomas se presentan algunos meses o años antes de que el / la paciente busque ayuda. Como cabría esperar, aquellos pacientes que son capaces de comprometerse a seguir un tratamiento son los que presentan una mejor evolución. Por el contrario, si no se interviene de forma rápida, se puede producir una cronificación de alguno de los síntomas. Así pues, el pronóstico de la bulimia nerviosa dependerá en gran medida de las secuelas producidas durante el transcurso de esta práctica. Hay que tener en cuenta que los atracones, pero sobre todo las conductas compensatorias como el vómito auto-inducido o el abuso de laxantes o diuréticos pueden comportar graves complicaciones físicas como por ejemplo múltiples problemas gastrointestinales (daños a la dentadura por los ácidos estomacales, engrosamiento de las glándulas salivales, esofagitis (inflamación del esófago) y úlceras esofágicas, lesiones en el estómago y en el intestino, etc.), alteraciones cardiovasculares y metabólicas (arritmias cardíacas, alteraciones en los iones de la sangre, edemas (retención de líquido) en las piernas, etc.), complicaciones urinarias (alteraciones renales, infecciones urinarias, etc.) y problemas neurológicos y musculares (contracturas y parálisis musculares, convulsiones epilépticas, trastornos endocrinos, disminuciones en las hormonas femeninas, atrofia de ovarios, quistes de ovarios, infertilidad, etc.). A nivel psicológico, evidentemente la persona puede llegar a desarrollar con frecuencia trastornos depresivos, conductas compulsivas, trastornos de ansiedad, baja autoestima y otras alteraciones psíquicas. A nivel social, la persona puede verse en una grave situación de marginación y soledad, siendo incapaz de mantener relaciones interpersonales de buena calidad.

Metodología de Psigma

En general, el tratamiento de los pacientes con bulimia nerviosa se debe hacer a nivel ambulatorio. El ingreso hospitalario, preferentemente en unidades especializadas está aconsejado sólo cuando hayan tenido fracasos repetidos mediante tratamiento ambulatorio y coexistan problemas físicos o psicológicos que hagan necesario un tratamiento más intensivo. Al igual que en el caso de la anorexia nerviosa, resulta clave ayudar a las personas que sufren bulimia nerviosa a reconocer que tienen una enfermedad, pues la mayoría de ellas niegan tener un trastorno alimentario y, con frecuencia, aceptan el tratamiento sólo cuando la Su afección es extrema y con mucha probabilidad la familia les obliga a realizarlo.

En Psigma ofrecemos un tratamiento psicológico que está enfocado tanto hacia los propios síntomas de la bulimia nerviosa como los trastornos físicos y psicológicos asociados. El tratamiento específico para la bulimia nerviosa en Psigma incluye tanto terapias psicológicas (terapia cognitivo-conductual, terapia motivacional, terapia interpersonal, terapia cognitivo analítica, terapia racional emotiva, terapia de familia, terapia grupal de prevención de recaídas, grupos de autoayuda, etc) como tratamiento farmacológico.

Vómitos

¿Qué es?

Los vómitos se producen cuando el contenido gástrico es llevado de forma forzada hacia la boca y fuera de ésta por una contracción sostenida y forzada de los músculos abdominales y diafragma. Algunas de las causas más comunes que pueden provocar vómitos son el consumo de determinados medicamentos, infecciones del tracto gastrointestinal, infecciones fuera del tracto gastrointestinal, el embarazo, mareo por movimiento, intoxicación alcohólica, inflamación de los órganos abdominales, obstrucción intestinal, tránsito intestinal lento , migraña, otros trastornos cerebrales y del sistema nervioso (tumores del cerebro, convulsiones, traumatismos cerebrales, esclerosis múltiple, etc), trastornos hormonales (diabetes, hipertiroidismo, poca actividad de las glándulas adrenales, etc), insuficiencia renal, radioterapia, trastornos psiquiátricos (ansiedad, anorexia nerviosa, bulimia, etc), síndrome de vómito cíclico, dolor físico o emocional, etc.

Pronóstico - evolución

Los síntomas vinculados a las náuseas y los vómitos, así como las circunstancias que acontecen antes de la aparición de los mismos, pueden ayudar al médico a determinar su causa. Habitualmente habrá que proceder a hacer una revisión del historial del paciente y de realizarle un examen físico. Sin embargo, las náuseas y los vómitos crónicos, que por definición ocurren cuando los síntomas duran más de un mes, son más difíciles de diagnosticar y tratar. La deshidratación y/o el desequilibrio de electrolitos y minerales que circulan en la sangre puede ser problemático cuando el vómito es fuerte o prolongado. Así pues, la evaluación consiste en medir los signos vitales (pulso, presión sanguínea, temperatura, etc), realizar un examen médico para la búsqueda de señales de deshidratación, revisar los niveles de las sustancias químicas de la sangre, evaluar las funciones renal y hepática mediante análisis de sangre y realizar otros exámenes como un ECG.

Cuando los síntomas se prolongan, la persona podría perder peso o sufrir una mala nutrición. Para evitar o revertir la pérdida de peso, se podrían administrar suplementos nutritivos, como alimentación directa al intestino (nutrición enteral) y, ocasionalmente, alimentación a una vena principal (nutrición parenteral).

Metodología de Psigma

En Psigma seguimos diferentes orientaciones psicológicas (cognitivo-conductual, constructivista y sistémica), y por lo tanto, utilizamos múltiples terapias con los pacientes que vienen a consulta. Evidentemente, el tipo de terapia o estrategia a seguir se valorará en función de la problemática específica que se presente y de las características y necesidades particulares de los propios pacientes. En el caso de los vómitos, si a pesar de una minuciosa investigación todavía no es posible establecer su causa, y si los síntomas no se controlaran con el tratamiento normal, habría que recurrir a exámenes psicológicos o consulta psiquiátrica. El vómito de origen psicológico y los trastornos de alimentación, como la anorexia nerviosa o la bulimia, se reconocen como causa para estos síntomas.

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