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Casos prácticos de coaching

Casos de coaching personal

Josepa, 40 años, relación con los hijos, 6 sesiones

Josepa, es una madre entregada a sus dos hijos, que están cursando primaria. Muy perfeccionista, activa y con una alta capacidad de organización y planificación. Se encontraba muy nerviosa, porque los últimos meses perdía la paciencia, - cada vez más a menudo y con más intensidad-, cuando sus hijos no hacían lo que ella les pedía o lo que ella esperaba que hicieran. Se había dado cuenta de que sus hijos estaban acusando su estado emocional, que ella definía como "estoy enfadada más horas de las que quisiera, y pierdo la calma con frecuencia". En las primeras sesiones constantemente hablaba de las cosas que hacían mal sus hijos. Y progresivamente tomó conciencia, y a tener más presente todas las cosas positivas de sus hijos. Descubró muchas cosas, pero la más reveladora para ella fue darse cuenta de que interpretaba constantemente qué hacían, qué decían, qué pensaban.

"Antes yo interpretaba el pensamiento de los demás, ahora soy consciente cuando esto pasa,
y me lo tomo y actúo diferente"

Este descubrimiento fue paralelo a ser consciente y aceptar que para que cambien las actitudes y formas de actuar de sus hijos, tenía que cambiar ella primero. Josepa trabajó diferentes aspectos y estrategias y comenzó a hacer pruebas. Algunas funcionaban, otras no. Las que no funcionaban las sustituía por otras. También empezó a gestionar mejor sus impulsos, identificando su nivel de paciencia y aplicando diferentes estrategias.
Josepa se redescubrió muy imaginativa en recursos y estrategias, que hasta entonces no era plenamente consciente, y al final del proceso estaba contenta y satisfecha de su "propio cambio", porque le había permitido sentirse más tranquila, gestionar mejor sus emociones y centrarse en las cosas positivas de las personas.

Elisa, 39 años, nuevos hábitos de salud, 7 sesiones

Elisa es una madre de dos hijos, con una profesión liberal que le apasiona y con muy buen reconocimiento en su entorno profesional, pero desde hacía años tenía problemas con el peso. Aunque el peso no le afectaba a nivel de salud física, en los últimos años había hecho regímenes intermitentes supervisados profesionalmente, para recuperar su peso habitual y sentirse bien en general. Es una persona que cuida mucho su físico, pero por motivos de trabajo no encontraba el tiempo para hacer deporte regular y comía a deshoras. Cada vez que hacía un régimen conseguía su objetivo, pero después le faltaba constancia para mantenerse.

Cuando se planteó el coaching, ella quería encontrar la forma de ser constante a nivel de la alimentación, y establecer rutinas. En paralelo, se propuso perder los 4 kg. que había ganado desde el último régimen. Comenzó el proceso con un alto nivel de compromiso y confianza en que conseguiría el objetivo, y lo consiguió.

"Ahora soy consciente de que las herramientas las tengo yo, y que tengo voluntad para irlas aplicando"

Elisa estableció una serie de nuevas rutinas y hábitos para los días laborables, y otros para los fines de semana, dado que los ritmos eran muy diferentes, y se dio cuenta que sería la forma de conseguir ser constante. Y se marcó pequeños objetivos realistas con fechas concretas, tanto a nivel de peso como a nivel de los hábitos que iría incorporando en su día a día, y que le aseguraban una alimentación equilibrada y saludable. Decidió también "auto-premiarse" cuando alcanzaba cada pequeño objetivo, con la particularidad de que el premio no era sólo para ella, sino que era algo compartido con toda la familia, y eso le aumentó la motivación y la satisfacción de cada pequeño paso alcanzado. Al finalizar el proceso, también se apuntó a un centro, muy cerca de su oficina, para hacer ejercicio físico que le ayudara a mantenerse y sobre todo, a sentirse bien.

María, 43 años, recuperar el espacio personal, 6 sesiones

María llevaba 3 años en un proceso de adaptación importante: había cambiado de país, de trabajo, de entorno relacional y además, se había dedicado intensamente a la familia, por problemas de salud de uno de sus miembros. Su objetivo lo tenía muy claro: necesitaba reencontrar su espacio personal y recuperar la energía. Quería saber por qué se quedaba sin energía, agotada, de forma habitual.

A lo largo del acompañamiento de coaching reflexionó, identificando alternativas y creando diferentes planes de acción para trabajar distintas áreas. El área de mejora de la salud y bienestar emocional, a través de la recuperación de hábitos realistas y ajustados a su disponibilidad horaria en cuanto a ejercicio físico regular, a través de la recuperación de uno de sus hobbies: tocar de nuevo su instrumento musical preferido, y a través de la práctica de técnicas de relajación y de aprender a escoger sus pensamientos.

"Ahora controlo más las situaciones, decido previamente qué quiero que pase y, sobre todo, que depende de mí y estoy dispuesta a hacer, y qué no"

Se trabajó también su actitud hacia el trabajo, pasando de una actitud crítica, pesimista y con muchos momentos de sentimiento de impotencia, cuando muchas decisiones no dependían de ella o las cosas se retrasaban mucho, a una actitud proactiva, resolutiva, intraemprendedora y orientada a proponer y actuar centrándose en aquellas cosas donde ella podía actuar directamente, o influir a través del apoyo de otras personas. El hecho de escribir un plan de acciones detallado (qué, cuándo, cómo, con el apoyo de quienes, etc) la ayudó a concentrarse más en el presente y a sentirse más tranquila, debido también al hecho de asignar a cada proyecto o acción un plazo concreto en el calendario. Durante el periodo que nos vimos, se dio cuenta de que a nivel laboral se había atrevido a hacer algunas cosas, con buenos resultados, y que antes del proceso de coaching no se había planteado nunca o se había echado atrás.

En la sesión de cierre y valoración, ella resumió así el beneficio del proceso de coaching: "el coaching me ha permitido conocerme mejor y sentirme que estoy preparada para seguir evolucionando, y a la vez, he tomado conciencia de que el entorno cambia y seguirá habiendo cambios, antes tenía pensamientos que no iban a ninguna parte, y que me consumían mucha energía".

Casos de coaching profesional

Roque, 25 años, preparación emocional para entrevistas de trabajo, 5 sesiones

Roque es un chico que llevaba más de un par de años buscando trabajo, y aunque había hecho diferentes formaciones no tenía ninguna carrera universitaria. A medida que pasaba el tiempo, Roque iba mermando su seguridad en sí mismo, su autoestima, y a la vez, él se iba reafirmando en la creencia de que no valía la pena moverse de casa porque "debido a la crisis es imposible encontrar trabajo, y menos por parte de los jóvenes como yo". Pasaba muchas horas solo en casa, y tenía mucho tiempo para pensar y dar vueltas a las cosas. Aunque estaba apuntado a un gimnasio, le costaba ir, y cuando iba, lo hacía más por tenerles contentos en su casa que por decisión propia.
Era escéptico en cuanto a que un proceso de coaching le pudiera ayudar, porque constantemente su voz interior estaba acostumbrada a los pensamientos negativos, del tipo "todo me ha salido mal hasta ahora", y "yo soy así, soy pesimista y no puedo cambiar" . Lo que tenía claro es que quería hacer algo para sentirse mejor, y sentirse útil, pero tenía muchos miedos a hacer algo diferente y que fuera "otro fracaso", que era como vivía todas las cosas que había hecho hasta entonces y que no le habían salido como él esperaba.

"No puedo cambiar, soy así"
"¿Y, por qué no probarlo?"

Las sesiones giraron en torno al objetivo de cambiar su actitud hacia la búsqueda de trabajo (de resignada a proactiva) y en mejorar la confianza en sí mismo, a partir de hacer algo mientras no encontrara trabajo remunerado. Respecto al cambio de actitud, se dio cuenta de que hasta entonces había optado a puestos de trabajo que no eran afines a su personalidad y, tomó conciencia de cuál era su sueño a nivel laboral. Empezó por definir unas áreas determinadas donde buscar trabajo de forma sistematizada, y por definir un plan de acción. Respecto mejorar la confianza en sí mismo, a partir de la tercera sesión Roque dio un pequeño giro que fue clave en el proceso: dado que veía todas las alternativas inviables porque en todas ellas veía puntos negativos y frenos.

Profundizamos muchísimo en una de ellas, - la alternativa de hacer voluntariado en una organización local-, trabajando las creencias limitantes y excusas que se decía en su diálogo interno. En un momento determinado, él mismo se dijo "¿Y por qué no probarlo?". A partir de aquí trabajamos la preparación de entrevistas de trabajo para conseguirlo. Roque no sólo está ahora trabajando como voluntario en la organización sin ánimo de lucro concreta que se propuso, sino que además, está haciendo una tarea relacionada con lo que él se le da mejor a nivel de habilidades. Según él, este cambio le ha ayudado también en sus relaciones familiares y amistades, ya que se siente útil y seguro de sí mismo, sobre todo a la hora de hacer nuevos amigos.

Biel, 55 años, activarse y motivación para emprender, 5 sesiones

Biel es arquitecto y llevaba 4 años sin trabajar. Desde que había terminado de estudiar en la Universidad siempre la habían ido a buscar, incluso algunas veces había tenido que decir “no” a algunos proyectos. Con la situación del sector de la construcción, ahora tenía que enfrentarse a una situación totalmente nueva: tenía que salir a "buscar" trabajo (vía equipo de profesionales o vía clientes directos), en un sector profesional con baja demanda.

Su reto, al iniciar el proceso de coaching, era conseguir motivación para emprender, y sobre todo, recuperar las ganas de hacer proyectos. No se atrevía a volver a dibujar delante de una hoja de planos, y tampoco se atrevía a pedir trabajo a colaboradores con los que había trabajado a lo largo de su vida profesional.

"Ahora veo posibilidades para romper la inercia
y ampliar perspectivas, estar activo"

A lo largo del proceso, Biel fue descubriendo alternativas que aunque estaban relacionadas con su profesión, no las había hecho nunca, ni se las había planteado nunca. Dedicamos dos sesiones a encontrar alternativas y a que reflexionara sobre la viabilidad de cada una de ellas. A partir de aquí, él ya empezó a contactar con algunas personas del sector, y el hecho de volver a entrar en el circuito lo hizo sentir mucho mejor. Se sorprendió positivamente al recibir mejor acogida dentro del sector, de la que se había imaginado interiormente, debido a que se escuchaba a pies juntillas los pensamientos negativos, con los que la mente nos frena a menudo.

Amplió los sectores donde podía aportar su bagaje profesional y definió un plan de acción para cada uno de ellos, identificando también los recursos que necesitaba. Unos días después del cierre del proceso de coaching, y en paralelo a la investigación para realizar actividades que le permitieraran unas ganancias temporalmente, comenzó a trabajar en un proyecto por su cuenta.

Antonia, 37 años, miedo a no encontrar trabajo de lo que está estudiando, 3 sesiones

Antonia tiene experiencia laboral de varios años en empresas de diferentes sectores y dejó de trabajar hace unos años para poder cuidar a sus dos hijos. Hace 4 años, decidió prepararse en la Universidad para ser maestra y, se planteó hacer coaching para perder el miedo que la paralizaba, y para activarse. Según ella, tenía mucho miedo de que todos estos años de esfuerzo no le sirvieran para encontrar trabajo de lo que ha estudiado, y se sentía también menos competente laboralmente porque no tiene experiencia docente.

"El próximo 12 de septiembre entraré por la puerta de una escuela y me diré, soy maestra,
y si no lo consigo, haré el plan B"

Antonia tenía sus objetivos muy claros cuando nos vimos, y también estaba muy comprometida con el cambio que quería hacer. Y eso tuvo mucho que ver en la rapidez y resultados del proceso. Ella ya era consciente de que estaba viviendo una fase diferente, pues se definía como una persona muy activa, y que lo que la blogueava era ese miedo a no encontrar trabajo de lo que quería después de haber hecho un esfuerzo formativo muy grande durante los últimos años, compaginado con su papel de madre. Este bloqueo afectaba su actitud en el día a día, en varios ámbitos. Decidió retomar su deporte favorito, y después de unos cuantos días, hizo un cambio de chip a nivel de motivación, sustituyendo el pensamiento centrado en el esfuerzo - "me da pereza ir" -, por el pensamiento centrado en el beneficio a obtener - "ostras, me sabe mal si un día no puedo ir, porque me encuentro tan bien cuando hago deporte" - y hacer algunos cambios de hábitos en la alimentación. Todo esto la hizo sentir mucho mejor ya sólo un par de semanas. También reflexionó y tomó conciencia de las habilidades que tenía, y que la diferenciaban positivamente de personas que podían tener más experiencia que ella. Finalmente, definió un plan de acción muy detallado con las cosas que haría hasta la fecha que se había marcado para encontrar trabajo de lo que está estudiando, y de un plan B, por si, en la fecha marcada por ella misma no lo hubiera conseguido. Ella tiene muy claro que en paralelo continuará dando los pasos necesarios para conseguir trabajar en lo que ha estudiado, porque es lo que le apasiona.

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