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El duelo en fechas señaladas

¡Buenos días Psigmeros!

Las fiestas navideñas que ya hemos dejado atrás este año, momento en el que tradicionalmente las familias se reúnen para celebrar juntas, suelen ser uno de los momentos más difíciles para afrontar la pérdida reciente de un ser querido. En estas fechas notamos que en la mesa hay una silla vacía, recordamos aquellas bromas que hacía la persona que nos ha dejado y tenemos más presente que nunca que extrañaremos ese abrazo especial en el que siempre nos fundíamos después de los turrones.

Muchas familias nos cuentan que la Navidad, los cumpleaños y las fechas más señaladas donde todo el grupo familiar se reúne, son los momentos en que más notan esta ausencia. El primer aniversario, los primeros Reyes, el primer caga-tió, el primer verano sin esta persona, etc…sin duda son momentos especialmente difíciles. Los sentimientos están a flor de piel, el dolor es casi intramuscular y al principio tenemos el pensamiento muy ocupado por la ausencia que se cala hasta los huesos. Es muy normal que la tristeza y los recuerdos afloren en estas fechas y tenemos que dejar que eso pase. Debemos ir entendiendo que forma parte del proceso de duelo necesario para elaborar la pérdida. Aún así, también tenemos que recordar que son grandes momentos y grandes fechas para conmemorar, recordar y hacer homenajes a los que amábamos y han muerto.

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A veces existe el miedo de que si comparto con los demás que “hoy lo hecho mucho de menos” se lo recordaré al resto y quizás se pondrán mas tristes. A veces existe la falsa impresión de que si no lo hablo, parece que el dolor no está. Normalmente el proceso de duelo no fluye de la mejor manera si escondemos lo que sentimos o intentamos hacer creer que no ha cambiado nada. Básicamente eso pasa porque sería negar lo que es más real que nunca: que estamos tristes o añorados y que recordamos especialmente a la persona difunta.

Es bueno conocer que el proceso de duelo no se dibuja con una línea ascendente progresiva de sensación de mejora sino, mas bien como una gráfica de curvas que representa la montaña rusa de las emociones. A menudo, cuando han pasado unos meses y sentimos que el dolor de la pérdida ya no es tan intenso, nos decimos a nosotros mismos que “ahora ya sólo pueden venir mejoras”… pero en cambio a veces tenemos un día o una semana tan mala que nos lleva a creer que “parece que haya ido para atrás”, “parece que vuelva a estar peor de lo que estaba”. Calma, esto es el efecto de la montaña rusa de las emociones. Hoy empeoras en tu dolor y añoranza, pero ya verás que mañana o pasado mañana probablemente te volverás a sentir algo mejor. El camino que has hecho hasta aquí no lo perderás, sólo es que a veces hay que hacer stops en el camino para retomar fuerzas. Pese a las subidas y bajadas emocionales que se pueden sentir en un duelo normalizado y trabajado, poco a poco nos daremos cuenta que si miramos hacia atrás, cada vez -de media- nos sentiremos algo mejor. La sensación de mejora emocional respecto al dolor es lenta, pero habitualmente ascendente si calculáramos una media entre los picos más positivos y los más negativos.

¿Qué podemos hacer para mejorar este dolor por el recuerdo de la ausencia cuando se intensifica en fechas especiales? La recomendación es muy clara: no hagas trampas con tus pensamientos! Es injusto que sólo dediques tiempo a pensar en la pérdida física del familiar o amigo, de aquello que te falta. Dedícale un tiempo valioso a los pensamientos y recuerdos de todo aquello, quizás más intangible, que te ha aportado su presencia mientras vivía. Recuerda los aprendizajes, las experiencias compartidas y la sabiduría que se ha quedado guardada a tu corazón. Es tiempo para celebrar también la vida que ha tenido y la que habéis compartido. Conmemoremos y acordémonos cuan afortunados hemos sido de tener una madre, una pareja, un amigo como él/ella durante el tiempo que hemos podido compartir juntos. No todo el mundo tiene la suerte de disfrutar del amor, las risas y la complicidad que vosotros compartisteis. Acuérdate también de esto. No te hagas trampas porque no sería justo para ti.

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Respétate que estos días su recuerdo será más presente y te hará bien hablar más de ello. Respétate cuando necesites derramar unas lágrimas de tristeza. Respeta la memoria del ser querido para hacerle homenajes y busca tu manera particular de realizarlos. Me refiero a rescatar aquel álbum de fotografías y recordar aquellos buenos momentos, de brindar en la mesa por su memoria, visitar el cementerio y llevarle unas flores especiales, hablarle un rato aunque no esté, ir a aquel lugar que os gustaba ir juntos. En definitiva, recuerda la alegría de haber compartido el tiempo que habéis tenido juntos.

Aprovechemos estas fechas para dejar que afloren las emociones que inevitablemente tendremos y aprovechémoslas para conmemorar los buenos momentos que la vida también nos ha regalado.

Maria Sàbat Padrosa, psicóloga en PSIGMA GIRONA
mariasabat@psigma.cat