Buenas tardes!
Adjuntamos un artículo de los que publicamos en el diario digital Osona.com , correspondiente al mes de diciembre. Deseamos que sea de vuestro interés!
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” El cerebro sensible”
Dicen los expertos que casi todos – a excepción de un porcentaje significativo de seres con rasgos psicópatas – tenemos un punto de sensibilidad y que , además , un porcentaje minoritario pero importante de personas son altamente sensibles, tal como afirmaba por primera vez la doctora en psicología Elaine N.Aron 1996.
La sensibilidad es una característica básicamente innata del cerebro y del sistema nervioso y, por tanto, forma parte de uno de los genotipos que encontramos dentro del código genético de los seres humanos. Este genotipo (genes) viene a ser el material hereditario de nuestros antepasados más recientes, o sea, nuestros padres y abuelos que con su ADN nos dan nuestro “toque personal” ya sólo sacar la cabeza del vientre de la madre. Eysenck – uno de los grandes psicólogos del siglo XX- afirmaba después de toda una vida dedicada a la investigación de la personalidad humana, que ” existen rasgos biológicos – fisiológicos de la personalidad que provienen en gran parte a nuestra herencia y que constituyen cerebros y sistemas nerviosos diferenciados”. Por lo tanto, el sensible es un tipo de cerebro formado básicamente por la combinación entre la biología o genética -el aspecto más importante – y el ambiente o aprendizaje de cada individuo en los primeros años de vida .
Las personas hipersensibles tienen una característica innata: una alta sensibilidad psicológica; que quiere decir que su sistema nervioso tiene una diferencia biológica que las lleva a sentir y procesar los estímulos de una manera más profunda hasta el punto que muchos psicólogos y médicos han acabado concluyendo que se trata de una gran virtud o don y no un defecto. Y es que se caracterizan por ser personas que son muy conscientes de ellas mismas- muy introspectivas -, los demás y del mundo, y también son muy inteligentes con gran empatía, intuición e imaginación. No son competitivas sino humanas, cercanas y colaboradoras.
Pero todas las masas pican y ” las Superdotación “, en este caso de personalidad y cerebro, también causan sus estragos en forma de sufrimiento emocional o psíquico -gran característica de las personas hipersensibles – que las lleva a tener mucha relación a lo largo de la su vida con momentos de ansiedad, tristeza, miedos, fatiga y somatizaciones. Y esto es debido a que el cerebro sensible tiene una baja tolerancia a los estímulos fuertes o a una continuada estimulación sensorial y emocional y, por lo tanto, se estresa con mucha más facilidad. Su vínculo con la timidez es elevado aunque no toda persona altamente sensible es vergonzosa pero si mayoritariamente introvertida. Además, el procesamiento profundo de la información y de la vida las lleva a ser más conscientes de sus propios defectos, generando muchas veces una baja autoestima y un espíritu crítico muy intenso que acaba provocando una gran conciencia, exigencia y perfeccionismo hacia cualquier cosa y que puede acabar con una inseguridad o bloqueo importante de la persona que la inhabilite o interfiera en su rendimiento social, académico o emocional. La cautela y la precaución son otros rasgos definitorios que los derivan hacia la introversión y miedo en muchos de los casos.
Los últimos estudios en evolución humana nos indica que el cerebro humano se transforma cada vez más hacia el cerebro sensible. Por lo tanto, podemos pensar que las personas altamente sensibles son también los humanos del futuro y están más evolucionados que los cerebros más básicos o primitivos – que son actualmente los de la mayoría de la población -. Estos estudios que nos abren un mundo de esperanza, de humanidad, de tolerancia y de paz – un mundo claramente mejor -, también generan su preocupación como constatan los informes del Organización Mundial de la Salud, la cual afirma que las depresiones, ansiedades y sufrimientos psicológicos aumentarán considerablemente en los próximos años – debido a diversos motivos sociales, económicos, laborales , de bienestar, de evolución humana,… – que acabará convirtiendo los problemas de la mente en el principal y grave problema de salud mundial del siglo que empezamos y los próximos.
Si tu eres un cerebro sensible o tienes alguien de tu alrededor que lo sea, entiende que lo eres, acéptalo y estate muy orgulloso de ello. Eres la mejora y la esperanza de la raza humana pero estás en mucha inferioridad. Por tanto, aprende a discriminar estímulos -sobre todo negativos- , a centrarte más en ti mismo y en los aspectos positivos y en no observar tanto tu entorno. Reduce las expectativas que tienes de los otros y del mundo: ellos no saben ni pueden dar más. Es necesario que te entrenes -como ayudamos los psicólogos- para no sucumbir a la crueldad y la injusticia y caer en la infelicidad y la desesperanza que nos aporta a menudo este mundo todavía tanto primitivo. Cuídate mucho.
Roger Puigdecanet
Psicólogo y psicoterapeuta del centro de psicología, asesoramiento personal y salud PSIGMA




