Hola a todos!!
Os comparto algunas reflexiones personales, deseando que os sean de utilidad y de interés …
Vivir en tráfico, sin apenas pausas, con descansos abducidos por la imposición de lo que pasa alrededor o lo que hace todo el mundo. Descansar sin pensar para pensar sin descanso después y para continuar perpetuando y proyectando nuestro día con un “copiar y pegar” en el día siguiente.
Viviendo muchas veces sin mucho sentido, sólo sintiendo ligeramente como los pequeños placeres se permiten sacar la cabeza y con timidez decirnos que ellos están en cada momento, que los podríamos notar más si tan sólo nos sacáramos las cuerdas que nos atan a la monotonía homologada culturalmente. Hacemos lo que toca. Toca vivir condicionadamente. Toca hacer lo que hace todo el mundo porque sino sería demasiado extraño y no tendría sentido, dicen. Quizá incluso seríamos apartados del grupo, … mal vistos. Hay que hacer los mismos horarios, las mismas cosas. Hay que tener pareja para ser feliz, o tener hijos. No hay demasiada libertad, ya que la normalidad social es restringida y altamente normativizada en lo bueno y lo malo del sentido de la vida.
Trabajo, eventos sociales, tradiciones, fútbol, fines de semana iguales de actividades sin variar o experimentar otras nuevas. La comodidad de la rutina, la monogamia de los sentimientos y del vivir nos hace sentirnos inconscientemente encarcelados en el paso de los años; unos copiados a otros. Qué rápido pasa el tiempo igual, que diferente y poco a poco que nos pasarían los años si fueran diferentes. Envejecemos sin aceptarlo, mirándolo de reojo. Tabú, como la muerte. Ya llegaremos a tiempo a hacer todo lo que queremos, pero ahora tocan otras cosas porque la realidad no nos lo permite, necesitamos mantenernos, tener dinero para gastarlo en la salud que hemos perdido trabajando. Tener dinero para pensar que nos permitirá ser más felices o para escondernos detrás de objetos y propiedades absurdas.
Ante todo esto? … Tú, ¿eres consciente de cómo vivos? Ya piensas en cuánto tiempo te queda de vida? Tienes en cuenta que en un momento un diagnóstico o un accidente puede cambiarlo todo y que todo cambiará de sentido? ¿Sabes cómo quieres pasar tu día, un lunes, por ejemplo? ¿En por qué haces lo que toca y te excusas al decir que está montado así? ¿O piensas en expectativas de años en lugar de pensar en la fragilidad de la vida?
Estas son algunas de las preguntas que, si nos las hacemos a menudo, nos liberan de miedos, preocupaciones y frustraciones. Nos despiertan y nos llenan de motivos para mirar y reír viendo todo lo que podemos hacer. Todos tenemos la inteligencia como una virtud de utilizarla primeramente al servicio de la felicidad. Para mí no sería necesario utilizarla para nada más, es un “añadido”.
El bienestar emocional es un estado más o menos crónico en función del entrenamiento que todos tenemos el deber y obligación de hacer. Piensa que pensando desde una silla con los ojos cerrados, podemos cambiar todas nuestras convicciones, si queremos, claro, o si tenemos tiempo, tal vez.
Roger Puigdecanet Riubugent, psicólogo de PSIGMA VIC y BARCELONA
roger@psigma.cat





