¡¡Buenos días Psigmeros/as !!!
Hoy hablaremos de los llamados “bloqueos conceptuales” y concretamente, los de tipo cultural.
En algún momento de la vida, seguro que todos nos hemos sentido “atascados”, “bloqueados”, incapaces de pensar con claridad, de tomar decisiones y encontrar soluciones. Cuando esto ocurre, nos podemos asustar y frustrar, lo que todavía nos “bloquea” más. Y es que está claro, que la “forma” de pensar es mucho más difícil de observar que por ejemplo, la “forma” de jugar a pádel o al golf.
¿Y por qué que nos pasa esto? Los bloqueos conceptuales son los responsables, y todos los tenemos. Son barreras mentales que nos impiden percibir un problema en la forma correcta o encontrar una solución. Estas barreras pueden variar en cantidad y en intensidad de un individuo a otro y ciertamente, la mayoría de personas no nos damos cuenta del alcance que pueden tener y de cómo condicionan nuestro comportamiento en estas situaciones.
Hay diferentes tipos de bloqueos conceptuales, todos ellos íntimamente relacionados entre sí: perceptivos, emocionales, culturales, ambientales, intelectuales y expresivos.
Ya veis, en este aspecto los humanos somos altamente complejas, ya que cuando nos sentimos “bloqueados” suele ser consecuencia de un cúmulo importante de diferentes tipos “bloqueos conceptuales” los cuáles interrelacionan entre sí.
De los bloqueos emocionales hemos hablado ya en algunas ocasiones. Hoy hemos pensado que sería interesante poder repasar algunos de los bloqueos culturales más comunes, los cuales adquirimos por exposición a un determinado grupo de normas culturales. Así pues, recordemos: ¿cómo y porque pueden afectar los bloqueos culturales en los procesos de resolución de problemas? ¡Veámoslo!
1- “La fantasía y la reflexión son una pérdida de tiempo” o “los juegos son sólo para niños”
La fantasía, la reflexión y las travesuras de la mente son esenciales para una buena concepción de ideas y resolución de problemas. Estas propiedades existen en los niños, y luego, desgraciadamente, en nuestra cultura van desapareciendo. Los “sueños diurnos” se consideran síntomas de una persona improductiva.
Así pues, queda evidenciado que las personas podríamos fantasear con más facilidad en un medio que nos ayudara. No es extraño que en nuestra cultura nos podamos sentir culpables cuando nos permitimos “fantasear” y lo consideramos exclusivamente una diversión. Así pues, aparte de que los niños suelen ser más creativos que los adultos porque nosotros somos más conscientes de las limitaciones de tipo práctico, otra razón importante es esta; nuestra cultura podría haber vaciado nuestra mente de reflexión, fantasía y diversión, acentuando el valor de las actividades mentales canalizadas. Pasamos más tiempo tratando de crear directamente un mundo mejor del que tenemos en lugar de imaginar cómo sería un mundo mejor. Ambos aspectos son importantes.
2-Resolver un problema es algo serio y el humor está fuera de lugar
Dicen que la inspiración cómica es el resultado de la interacción de dos contextos que se excluyen entre sí. Esta es una parte esencial del pensamiento creativo. Cuando nos muestran un concepto que puede ser totalmente opuesto al progreso lógico de la solución de un problema, podemos liberar tensión y provocar la risa. Y esto es clave: liberar la tensión para poder pensar un mayor número de conceptos (fluidez mental) y una mayor diversidad de ideas concebidas (flexibilidad mental). La actividad creativa no debe ser sólo pura diversión (también conlleva frustración, trabajo minucioso y mucho esfuerzo), sin embargo, el humor es un ingrediente esencial en una concepción de ideas sana, y por tanto, en un proceso de resolución de problemas.
3- “La razón, la lógica, las cifras, la utilidad y la practicidad son buenos; los sentimientos, la intuición, los juicios cualitativos y el placer son malos “
Este bloqueo en contra de la emoción, del sentimiento y del placer surge de nuestra herencia puritana y de nuestra cultura basada en la tecnología. Una causa de este bloqueo (que afortunadamente ha ido desapareciendo) ha sido la de asignar diversas actividades y cualidades mentales al hombre y otros a la mujer.
En el pasado, la mujer era quien debía ser más sensible, emotiva e intuitiva. Contrariamente, el hombre debía ser rudimentario, físico, pragmático, lógico y profesionalmente productivo. Una extrema adherencia a estos impedimentos ha limitado mucho a ambos sexos.
Ciertamente, también existe el contrario a este bloqueo; muchas mujeres están condicionadas culturalmente para sentirse incómodas con estos rasgos atribuidos a los hombres y viceversa. En definitiva, una conceptualización efectiva requiere que la persona encargada de resolver un problema pueda incorporar todas estas características: el uso de la razón y de la lógica, así como de la intuición y el sentimiento.
4-Es preferible la tradición al cambio
La cultura natural está orientada a la tradición; se perpetua la forma tradicional y las ceremonias, los tabúes y las leyendas que impiden el cambio. Muchas personas pues, valorarían más la tradición que lo que cambian. Este no es un aspecto negativo pero si es cierto que en cuanto a una buena conceptualización y resolución de problemas, una actitud así posee efectos negativos. La motivación es esencial para la creatividad. Si no nos sentimos convencidos de que necesitamos un cambio en un campo particular, no podremos enunciar hipótesis sobre las maneras de conseguir dicho cambio. Así pues, el problema surge cuando los individuos nos abocamos universalmente a favor de la tradición y no podemos ver la necesidad de cambio en campos específicos. En algunas culturas, la persona que está a favor del cambio puede ser un “animal peligroso” de tener cerca. Así mismo, respecto a la “conceptualización”, esa persona está en muy buena forma.
5-Tabúes
Algunos tabúes están dirigidos contra ciertos actos que molestarían a ciertos miembros de la sociedad, por lo tanto, en algunas ocasiones pueden jugar un papel cultural positivo.
No obstante, son los actos en sí los que podrían ofender. Si los imaginamos en vez de llevarlos a cabo, estos actos no son dañinos. Por eso, cuando trabajamos con algún problema en la intimidad de nuestra mente, no deberíamos preocuparnos por la violación de estos tabúes. Y es que como decía Einstein: “la mente es como un paracaídas, sólo funciona si está abierta”.
Pues bien, hoy hemos hecho referencia a esta cuestión para recordar una vez más como la cultura nos marca y empuja (con mucha fuerza). Así pues, en un momento de “dificultad” o “bloqueo mental”, será positivo observar con la máxima serenidad posible nuestra forma de pensar y concebir la realidad del momento (el “problema”), analizarlo todo desde la perspectiva más global que seamos capaces de imaginar y confiar en nuestra capacidad/intuición para resolverlo, entre otros.
Obviamente, solucionar nuestros problemas uno por uno y no querer abordarlos todos al mismo tiempo, también es fundamental.
Si tienes alguna duda o te preocupa algo y no encuentras la solución, ¡consúltanos! ¡Queremos ayudarte!
Laura Fabré Calonge, psicóloga sanitaria en PSIGMA VIC
laura@psigma.cat
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