Cat / Esp

Sabes… y tienes ganas de reírte?

riure

Nuevo artículo publicado en el diario digital Osona.com. Podéis consultar otros artículos del mismo autor aquí.

“La única vez que mi esposa y yo tuvimos un orgasmo simultáneo fue
cuando firmamos los documentos del divorcio “. Woody Allen

Al leer la cita de Woody Allen expuesta anteriormente, estoy convencida de que algunas personas habrán soltado alguna carcajada. Si es así, podéis estar relativamente contentos, pues significa que seguro, sois consumidores de humor .

Probablemente otros, aunque seáis también consumidores habituales, ya sea por vuestra selectividad cualitativa (gusto particular de cada uno), por exigencia o por vuestra amplitud de la gama de expresiones humorísticas que podéis percibir o disfrutar (entre otros factores), en este caso concreto no habréis reído. Hasta aquí, nada relevante tampoco.

Confieso en cambio, que si me preocupa un poco más aquel lector que haya comenzado el artículo ya estremecido, pues él nunca hubiera sido capaz de hablar de una ruptura sentimental con unos términos tan cómicos y/o humorísticos, y cree, que lo que ha pasado unas líneas más arriba, es la más pura de las transgresiones.

Los humanos somos los únicos animales que sabemos reír y eso nos resulta una muy buena manera de afrontar la vida, pues no deja de ser nuestra defensa ante la sociedad. El sentido del humor es el término medio entre la frivolidad, para la que “casi nada tiene sentido”, y la seriedad, para la que “todo tiene sentido”.

Dicho esto, quiero compartir mi conocimiento sobre una tendencia muy clara que observo desde hace tiempo a consulta, y que a la vez ha sido muy tratado en la literatura científica desde hace años: la dificultad de algunas personas no sólo para ser consumidoras de humor ajeno y disfrutar de algo cómico, sino para generar humor propio, manifestando así una evidente incapacidad para saber reírse de ellos mismos y de los hechos que les pasan.

Esto último si resulta bastante alarmante, porque independientemente de que cada uno sea más o menos proclive o refractario al humor ajeno (a escala suprapersonal influyen múltiples factores), si nos damos cuenta que en los casos en los que el sentido del humor propio luce por su ausencia, el humano se vuelve mucho más vulnerable y se encuentra desprotegido, pues como bien dicen, sin sentido del humor “las personas somos como un coche sin amortiguadores, y saltamos de dolor con cada piedrecita del camino “.

Que saludable sería si más a menudo aliñáramos los pequeños malestares de la vida con sentido del humor propio, y que en vez de una devastadora autovaloración del tipo “en la clase de speaking de hoy he hecho totalmente el ridículo, seguro que habrán pensado que soy tonto e ignorante. Nunca aprenderé a hablar bien Inglés “ uno se dijera ” bien, en el speaking de hoy, aparte de dejar constatado que la Sra.Ana Botella a mi lado es una experta en pronunciación, creo que hemos echado unas buenas risas. Esto me hace dar cuenta que tengo que esforzarme bastante MORE “.

Así pues, es importante no olvidar que el humor es un instrumento muy apropiado para promover la tolerancia y que ser plenamente honestos con nosotros mismos es un ejercicio que vale la pena, pues con sincera humildad, nuestros problemas cotidianos se relativizan ante la magnitud del universo. La ironía y el humor son síntomas de decencia individual y salud colectiva, e incluso, me atrevería a decir que el mejor consejo es a veces el que proviene de un chiste y no de una formulación teórica.

Multitud de estudios nos alertan de que muchas personas con problemas de ansiedad o depresión podrían “pecar” de ser excesivamente serias cuando interpretan algunos de los hechos que se producen en su vida. Obviamente pues, teniendo en cuenta que la mayoría de problemáticas emocionales y trastornos psicológicos que nos encontramos en consulta tienen origen multicausal (y ya se convierten de por sí en complejas de tratar), no ayuda lo más mínimo que la persona no consiga crear su propio sentido del humor, pues esto no sólo agrava la situación sino que incluso complica el pronóstico.

En definitiva, es importante tener en cuenta que risa resulta una fórmula altamente eficaz para eliminar pensamientos y emociones negativas, y en muchos casos, puede contribuir y ayudar en buena medida a curar el estrés, la angustia e incluso la depresión.

Por lo tanto, todo el sentido del humor que seamos capaces de consumir pero sobretodo el que seamos capaces de GENERAR, puede convertirse en uno de los medicamentos más potentes que el humano puede autoadministrarse. ¿Y cuáles son los efectos secundarios? Pues diríamos que múltiples y variados, y os aseguro que estos si son altamente recomendables.

Para no extenderme más de lo que me corresponde, os diré el humor posibilita la potenciación de la creatividad y la imaginación, el incremento de la autoestima y la confianza en uno mismo y el fortalecimiento de los lazos afectivos con los demás.

Además, si bien es cierto que únicamente con humor no conseguiremos resolver los problemas cotidianos que se nos presenten, lo que si resulta innegable es que nos permitirá adoptar una visión menos dramática y catastrofista ante los mismos, y que por lo tanto contribuirá a que tomemos la distancia emocional necesaria para resolverlos de forma mucho más racional y estratégica.

De cara a nuestros hijos, apostar también por una eduación prosocial , que es aquella que nos enseña que la esperanza, la risa y el sueño nos permiten afrontar la vida.

Y para haceros más ameno el día con alguna risa de más, os dejo algunas citas del genio del humor Groucho Marx , sin dejar de aconsejaros eso sí, que intentéis decir a menudo alguna “tontería” de “cosecha propia”, y es que “tan necesario es el humor al conocimiento como las raíces a las ramas.”

“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro. ”
“He disfrutado mucho de esta obra de teatro, especialmente durante el descanso”
“Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo”
“Es mejor permanecer callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente”
“¿Porque habría que preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí? “
“Paren el mundo que me bajo”