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“Yo soy así”

Buenas tardes!

Adjuntamos a continuación el artículo publicado por nuestro compañero Roger Puigdecanet en el diario digital Osona.com para este mes de mayo. Esperamos que sea de vuestro interés!

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“Yo soy así”

Se oye por todas partes y en todo momento. Todos lo hemos dicho alguna vez y seguramente alguna expresión de la misma familia se nos escapa a menudo. Es una de esas frases-yo la subiría a la categoría de dicha-que forman parte de nuestro patrimonio personal y sobre todo social, comparable a otras expresiones míticas de la sabiduría popular.

La solemos decir por dos motivos: el primero, por resignación e impotencia de sentir que nos han descubierto las miserias y de reconocer que no sabemos cómo manejarlo nosotros para poder solucionar el problema. El segundo, por la convicción y orgullo de pensar que se tienen características positivas-si es objetivamente así no tienen porque modificarse-y, por tanto, defender ante quien se atreve a cuestionarnos ciertos rasgos o formas de ser; especialmente, de quienes nos plantean o insinúan un cambio o mejora en lo que estamos de entrada en desacuerdo, generándonos así una cierta ofensa y molestia porque, entre otros inconvenientes, nos invita a revisarnos ya modificarnos.

Y es que los dos motivos tienen en común que “Yo soy así, caray!,” Me han hecho así “,” Es mi carácter “,” Todos somos como somos y las personas no podemos cambiar! “… Aquí lo tenemos!, Ya nos ha salido el resto de la familia, con traca y trueno final, con todos sus parientes del mundo de la excusa y la justificación personal. Este fenómeno cultural curioso fundamentado en el delirio colectivo humano (la normalización y aprobación social de ideas y actitudes de dudosa lógica inteligente y científica) aplaude y pide una actitud social totalmente mayoritaria e imperativa en nuestra cultura: la cultura del no cambio.

Actualmente se hace más interesante hablar de todo esto ya que nos dicen que estamos inmersos en una grave crisis de todo y más, desgraciadamente palpable, y donde aconsejan que sólo saldremos de ella si cambiamos muchas y muchas cosas. Pero, a pesar de las cada vez más recomendaciones en este sentido, todavía estamos anclados y estancados en las viejas glorias ideológicas, propias del modelo irreflexivo, y no en las tendencias no modernas las que nos afirman que es posible cambiar y evolucionar en muchas cosas. Y dentro de éstas hay el esencial ámbito de la personalidad, el principio de todo, donde comienza todo cambio.

Por lo que dice también la ciencia psicológica y se constata día a día, sí!, Es cierto que los seres humanos cambiamos-mucho o un poco-porque, como afirmaba el filósofo: “Pienso, luego existo”. Podríamos añadir que como inevitablemente pensamos porque existimos, también tenemos la opción de utilizar mínimamente bien esta capacidad para dirigir nuestra atención sobre algunas cuestiones propias. En este sentido, los psicólogos creemos que, en primer lugar, debemos insistir en instaurar el hábito de reflexionar a las personas que no lo hacen, para luego hacerlas también reflexionar sobre sí mismas hasta finalmente poder decidir si se han de mantener o modificar algunas características de personalidad y conducta basándose en el análisis y valoración de la satisfacción o insatisfacción personal y del contraste con la realidad objetiva.

Animémonos a cambiar la cultura del no cambio. Tenemos en nuestras manos poder pasar a la cultura del cambio y de la reflexión: una filosofía de vida adecuada e inteligente que nos permite tomar conciencia de cómo somos, que nos da bienestar y que nos ofrece la posibilidad de mejorar casi todo el que deseamos; Eso sí, siempre con la inestimable compromiso con el esfuerzo y la perseverancia. Si queremos, claro.

Roger Puigdecanet
Psicólogo y psicoterapeuta del centro de psicología, asesoramiento personal y salud PSIGMA