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Coaching e inteligencia emocional

El coaching y la inteligencia emocional, tienen una finalidad común, que es mejorar los resultados que nos proponemos (en el ámbito que sea), y hacerlos crecer continuamente.

No importa el qué, sino el cómo y el para qué hacemos las cosas o actuamos de una manera u otra. Y los dos conceptos están muy interrelacionados. En este sentido, un proceso de coaching, genera auto-conocimiento y auto-motivación (dos habilidades básicas de la inteligencia emocional) para la persona que vive el proceso de mejora, y que son claves para que pueda llevar a cabo los diferentes pasos que le conducirán a la consecución de su objetivo. Por otro lado, un proceso de coaching siempre contribuye a la mejora de nuestras habilidades socio-emocionales, independientemente de que el objetivo del proceso sea concretamente la mejora de alguna de estas habilidades o no.

La neurociencia ya ha demostrado la plasticidad del cerebro a lo largo de nuestra vida, y su cambio de estructura en función de cómo lo entrenamos, como lo activamos, nuestros pensamientos y nuestras acciones. Esto es una buena noticia, porque nos ofrece la oportunidad y capacidad de aprender e incrementar nuestra inteligencia a lo largo de toda nuestra vida.

Recordemos que el psicólogo Daniel Goleman popularizó el concepto de inteligencia emocional, a través de la publicación del famoso libro “La Inteligencia emocional. Por qué puede importar más que el cociente intelectual?.  Y que según él, la inteligencia emocional es: “La capacidad humana para reconocer sentimientos en un mismo y en otros, siendo habilidoso para gestionarlos adecuadamente”.

Ser inteligentes emocionalmente implica, por lo tanto, dominar lo mejor posible las siguientes 5 habilidades, las cuales tienen mucho que ver con el coaching:

1. Conocimiento de las propias emociones

2. Control de las emociones

3. Auto-motivación

4. Reconocimiento de las emociones de los otros: empatía

5. Habilidades sociales

El nivel de dominio de estas habilidades es decisivo en el progreso de la persona, para crecer personal, social y profesionalmente, y para conseguir los cambios o mejoras que se proponga. Un proverbio chino dice “No tengas miedo de los cambios lentos, sólo tengas miedo de permanecer inmóvil”.

Empecemos con un pequeño paso, y observemos qué pasa. Los resultados seguro que nos motivarán a continuar.

 

Escrito por Roser Claramunt, Psicóloga Coach col. 6367, para Psigma.