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LOS HOMBRES, MÁQUINAS SEXUALES?

Muchas veces oiremos en nuestra sociedad que el hombre siempre está preparado para una buena sesión de sexo, para aguantar noches enteras sin parar, para siempre estar dispuesto a cuando ve una mujer atractiva excitarse y tener un deseo irrefrenable.

Nada más se aleja tanto de la realidad. Estas afirmaciones hacen más daño que bien a nuestra sociedad, ya que generan falsas expectativas sobre el deseo y la capacidad de un hombre, no sólo en las mujeres sino también en la mayoría de hombres.

Nos ponemos el listón muy alto.

Por esto, el tema del que habla este artículo sobre todo intenta desmentir estas afirmaciones aportando otra imagen del hombre. La falta de deseo en hombres.

Si bien es cierto que el deseo ha sido objeto de estudio por la sexología y la psicoterapia, la mayoría de veces se centraba el foco de atención en el deseo sexual de la mujer, y en consecuencia en la falta de deseo sexual femenino.

No obstante, tenemos numerosos ejemplos de hombres que vienen preocupados por una posible falta de deseo, cuando muchas veces es esta misma preocupación la que puede cronificar el problema.

Obviamente, existen causas orgánicas, como la edad o bajos niveles de testosterona que pueden estar influenciando en una disminución del deseo. También encontramos causas psicológicas, como la depresión (que genera en un 40 % de los casos falta de deseo) , la ansiedad o el estrés generalizado.

Pero la mayoría de veces no son las causas finales de un problema de falta de deseo. Las expectativas de las que he hablado anteriormente, “el listón demasiado alto”, son las que generalmente están interfiriendo en el problema.

Cuando un hombre un día no tiene deseo sexual por la razón que sea (un mal día en el trabajo, una discusión, tristeza, etc.) tiene la percepción de no estar a la altura de lo que se espera de él, quizás porque aunque intentarlo no consigue la erección, o simplemente su pareja inicia un juego erótico en el que no tiene ganas de participar. Cuando el hombre no es capaz de superar el listón que la sociedad marca, siente frustración y hace que evite muchas veces las relaciones sexuales.

Teniendo en cuenta la cantidad de “barbaridades” (perdonadme la expresión pero se lo merece) que se dice sobre la potencia de los hombres, que muchas veces van ligadas a la virilidad de los mismos, es muy fácil no estar a la altura por no decir imposible. Esto incide directamente en la confianza del hombre en sus propias capacidades, genera frustración y muchos miedos relacionados con el sexo, llegando al punto de que el hombre no se siente con ganas ni con fuerzas para enfrentarse a todo lo que se le pide que cumpla la cama.

Evidentemente una vez generado el problema, las posibilidades son muchas, como en todas las disfunciones sexuales. Desde la falta de deseo en algunas situaciones concretas o en lugares y momentos concretos, hasta esta generalizado en todas las relaciones sexuales. Esto dependerá en buena medida de la percepción del hombre de hasta qué punto esto está afectando a su vida general. Para un hombre, tener falta de deseo durante dos semanas de vez en cuando puede no ser un problema, y por otro no tener ganas cada noche puede ser la mayor frustración a nivel sexual y personal.

En PSIGMA, podemos ayudarle a lidiar con estos miedos, ansiedades y frustraciones que pueden generar estas situaciones, al igual que trabajar sobre las expectativas e ideas preconcebidas sobre el sexo. El objetivo final siempre será el de aprender a disfrutar de la sexualidad y del sexo de la mejor manera posible.

Pero de momento os dejo con una pequeña reflexión, yo os digo a todos los hombres que os preocupa esta problemática, que no hagáis caso de todo lo que se diga. Que siempre que un amigo o compañero de trabajo se cuelgue medallas relacionadas con su potencia sexual, el largo tiempo que aguanta sin eyacular o la gran cantidad de veces que ha practicado sexo en una noche; tenga en cuenta uno de esos refranes populares que menudo están cargados de razón: “dime de qué presumes y te diré de que careces

 

Jordi Pujol