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AYUDEMOS A NUESTROS PEQUEÑOS A CONSEGUIR UNA BUENA AUTOESTIMA

La autoestima es el punto de partida para el desarrollo positivo de las relaciones humanas, del aprendizaje, de la creatividad y de la responsabilidad personal . Además, es la encargada de determinar hasta qué punto podrá el niño utilizar sus recursos personales.

Los niños siempre tienen motivos para hacer lo que hacen. Nuestros esfuerzos para llevarlos por un camino positivo dependen, en gran medida, de la capacidad de los adultos para comprender las razones o los motivos de sus acciones. Muchas veces, estos motivos están “ocultos”, provienen de sentimientos y situaciones que se encuentran “dentro” Del niño y que éste no es capaz de describirnos. Pero la autoestima es un sentimiento que se expresa siempre con hechos, así que podemos detectarla en los más pequeños a través de lo que hacen y de cómo lo hacen.

Los niños actúan para obtener una mayor satisfacción y creerse mejores. Buscan que los adultos aprobemos sus conductas y eluden las tareas en las que podrían fallar, además de actuar para confirmar la imagen que los demás, y que él mismo, tienen de él. Así si un niño está convencido de ser “bueno” tenderá a comportarse bien; por lo contrario, si piensa que es “malo”, buscará (inconscientemente) la reprimenda y el castigo.

La autoestima también es uno de los factores más importantes a la hora de tener éxito escolar. Los niños con poca autoestima suelen encontrar pocas satisfacciones en la escuela, enseguida pierden la motivación y el interés y, en cambio, dedican buena parte de sus energías a aquellos aspectos que se relacionan con los sentimientos hacia ellos mismos; por ejemplo, la relación con los demás, problemas, temores y ansiedades. De esta manera, dedican a la escuela y a las áreas escolares una atención mínima. El niño con poca autoestima lucha continuamente con factores que le producen ansiedad y si la ansiedad es excesiva el aprendizaje se hace más difícil.

Pero no sólo el aprendizaje, las relaciones sociales también se ven afectadas cuando el niño tiene poca autoestima, puesto que suelen ser excesivamente agresivos o reservados en sus relaciones y esto produce poca satisfacción en los otros, lo que dificulta el establecimiento de nuevas interacciones. Y para estos niños las relaciones personales tienen una tremenda importancia: buscan en los demás el apoyo y la aprobación que no encuentran en ellos mismos.

Uno de los aspectos más importantes para que los niños puedan tener una buena autoestima es la vinculación, la satisfacción que obtiene el niño al ser capaz de establecer vínculos que son importantes para él y que los demás reconocen como importantes. Así para que los niños puedan tener un buen grado de vinculación necesitan saber que forman parte de algo, sentirse un miembro importante y necesario de la familia, de la clase, de un grupo de amigos, de un equipo deportivo… Necesita comunicarse de manera efectiva con los demás y compartir sus sentimientos. Los niños se sienten más seguros cuando perciben que las personas de su entorno se preocupan por ellos, los cuidan, les muestran aprecio y les hacen notar que son importantes para ellos.

Existen maneras concretas de relacionarse con niños que nos pueden ayudar a aumentar su sentimiento de vinculación. Por ejemplo, demostrarles el afecto a través del contacto físico, cuando nos sentimos contentos por algo que han hecho les podemos dar un beso, un abrazo o un pequeño golpecito en la espalda, justo para hacerles notar nuestra aprobación. Decirles en palabras, lo bien que nos lo pasamos con ellos también aumentará su satisfacción, para los niños es importante asegurarse de los sentimientos positivos mediante las palabras. Además, al hacerlo los adultos, estamos dotando a los más pequeños de expresiones de reafirmación que entonces ellos pueden utilizar y ampliar sus posibilidades de buena relación con los demás.

Los elogios concretos también nos pueden resultar muy útiles, es decir, les podemos felicitar por el dibujo que han hecho, pero también les podemos decir que nos han gustado mucho los colores que han usado, “sobre todo el rojo y el azul ” , por ejemplo. Los niños necesitan saber qué es lo que les gusta a los padres y a los profesores y qué cosas hacen bien a sus ojos; les hace falta saber que se aprecia su interés por hacer las cosas bien, y cuando los elogios son concretos, son más creíbles, y ayudamos a los niños a desarrollar una mayor conciencia de sí mismos.

Los niños también necesitan aprender cuando se están relacionando bien, elogiar sus buenas relaciones con los demás les proporciona una base que va refinando su inventario de habilidades interpersonales.

Compartir nuestros sentimientos con los más pequeños puede ser una herramienta útil para ayudar a aumentar el grado de vinculación de los niños. Los adultos tenemos días buenos y días malos, nos pasan cosas agradables y cosas desagradables. No compartir estas experiencias con los más pequeños podría aumentar su ansiedad, si los niños sienten que los adultos estamos tristes y no saben por qué, es probable que se sientan culpables además de angustiados. Si los niños nos hacen enfadar y les explicamos por qué, les estamos proporcionando información que les puede permitir cambiar.

A nivel familiar también podemos mejorar la vinculación dándonos oportunidades para que los componentes de la familia trabajen y jueguen juntos. Debemos materializar situaciones que incluyan a todos los miembros de la familia, podemos convertir las comidas en un momento especial, de manera que todos comemos juntos en vez de cada uno por su lado, y así niños y mayores podemos compartir con el resto nuestros asuntos personales.

Desde PSIGMA, como profesionales especializados en psicología infanto-juvenil, podemos ayudarle a poner en práctica estas y otras estrategias para mejorar la autoestima de los más pequeños y el funcionamiento familiar en general. Para cualquier consulta no dude en contactar con nosotros.

Extraído del libro “Cómo desarrollar la autoestima en los niños” de Harris Clemes y Reynold Bean .