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¿Juegos preliminares o juego erótico?*

La palabra “preliminar” significa que procede y prepara el objeto principal. Si hablamos de sexualidad, ¿cuál es éste objeto principal? Desgraciadamente, hoy en día la respuesta más habitual aún está centrada en el coito, de manera que el juego sexual pasa a convertirse meramente en eso: un preliminar, de pocos minutos de duración, con la intención de preparar el cuerpo –los genitales- para alcanzar el objetivo de la penetración. La importancia del juego del erotismo y la seducción en las relaciones sexuales es incuestionable, pero la pregunta es: ¿realmente lo podemos reducir a un juego previo, de tiempo limitado y entendido como un preparatorio? ¿O tendríamos que hablar de un continuo?

Hoy en día aún arrastramos diversas creencias limitadoras que nos ha dejado la herencia de la sociedad patriarcal, de manera que se continúan utilizando unidades de medida de la sexualidad como prioritarias y exclusivas: el coito y el orgasmo continúan siendo el objetivo, lo que frecuentemente conlleva gran ansiedad de ejecución por parte de los hombres y sentimientos de frustración en las mujeres por no disfrutar plenamente en éste tipo de práctica sexual. Dentro de este modelo de sexualidad aparecen los tan comúnmente denominados “juegos preliminares”, preliminares a la penetración.

Es importante reflexionar y superar estas creencias y actitudes para podernos brindar la oportunidad de comprender las relaciones sexuales como un juego erótico continuo, con el único objetivo de disfrutar de la experiencia; como si cada relación íntima se tratase de un menú degustación en el que probar con curiosidad, imaginación y afecto cada plato, cada parte del cuerpo, cocinando platos diferentes, comiendo de manera diferente y, sobretodo, dejando de concebir el coito como el plato principal de cada día.

Todos nosotros tenemos el derecho de responsabilizarnos de nuestra sexualidad, de escoger y decidir cómo deseamos que sean nuestras relaciones sexuales. Esta nueva visión nos permitirá ampliar el abanico de oportunidades dirigidas a alcanzar nuestra autonomía sexual:

  • Plantearnos el tipo de sexualidad que deseamos,
  • reanimar la creatividad y huir de la rutina,
  • recuperar el sentido del humor,
  • conocernos más a nosotros mismos y al otro,
  • expresar aquello que nos gusta,
  • seducir y seducirnos,
  • dar y recibir placer mutuamente utilizando todos los sentidos (la vista al desvestirnos, el tacto al dar un masaje por todo el cuerpo, el oído al explicar una fantasía…),
  • rebajar la presión de ejecución y
  • promover el acercamiento y apertura emocional dentro de la pareja.

¿Juegos preliminares o juego erótico? Lo que simplemente puede parecer un juego de palabras se puede convertir en un gran cambio en nuestra concepción de la sexualidad. Si seguimos adoptando la primera postura nos limitamos a un objetivo, un tiempo y una práctica sexual concreta y esperada -y a menudo no del todo satisfactoria-. Concebir como válido el juego erótico como un continuo, un todo, nos regala la oportunidad de jugar, crear, experimentar y conocer aquello que realmente nos hace sentir intimidad y placer, interiorizando y sintiendo la relación existente entre el cuerpo, la mente y la emoción.

 

Carla Piqué

Psicóloga y psicoterapeuta sexual y de pareja

*Artículo resumido