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“La dictadura autoimpuesta”

Buenas tardes!

Adjuntamos a continuación otro artículo publicado en el diario digital Osona.com, correspondiente a este mismo mes de noviembre. Deseamos que sea de vuestro interés !

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“La dictadura autoimpuesta”

Probablemente, algunas personas verían reflejado su comportamiento bajo creencias y situaciones específicas del tipo ” tener que dar el 300 % de nosotros mismos en todo momento y con todos”, ” tener que desarrollar la respuesta a un mail recibido ( sea del tipo que sea ) con la máxima calidad y perfección”, ” tener que responder los SMS o WhatsApp que nos envían de forma rápida y con los acentos y signos de puntuación pertinentes”, “no poder decir que no a un buen amigo cuando nos pide un favor aunque ello implique ir mal nosotros “,” no permitirnos ir al baño, beber líquido o ingerir alimento porque tenemos una mañana demasiado ocupado y debemos cumplir forzosamente con las tareas”, y un largo etcétera .

Si esto es así, con mucha probabilidad hablamos de un perfil de personalidad que cuenta con una marcada ( y peligrosa ) autoexigencia. Ser demasiado autoexigente significa excederse de los límites del dominio de uno mismo y convertirse en un esclavo de las obligaciones .

En su origen y a unos niveles razonables, la autoexigencia no debería ser algo perjudicial e incluso resulta necesaria y nos será reclamada para llevar a cabo algunas tareas profesionales , como por ejemplo un cirujano que opere a personas y por tanto trabaje con vidas humanas, el cual deberá mostrar un nivel de responsabilidad muy alto, así como un operario de una central nuclear que manipule material radioactivo . No obstante, cuando esta autoexigencia aparece de forma desmesurada, como un huracán imparable en nuestra vida y con un carácter totalmente dictatorial, puede convertirse en un grave problema para la persona y su funcionamiento vital .

El hecho de no poder reconocer nuestros propios límites, implica no darnos cuenta de que vivimos esforzándonos cada vez más para mejorar nuestro rendimiento , y esta actitud exige un importante desgaste de energía , pues demanda de un estricto y continuado control emocional . Esta situación deriva muchas veces en una desatención absoluta de nuestras necesidades básicas en defensa de una emmascadara imagen de perfección (hay que tener en cuenta que la autoexigencia y la perfección van felizmente de la mano ) .

Entre las posibles causas que podrían explicar esta circunstancia, en PSIGMA detectamos que mayoritariamente se trata de personas que esconden una baja autoestima y que ocultan una secreta intención de demostrar que son valiosas, siempre con el fin de conseguir la aprobación de los demás y posteriormente si esto ocurre, la suya propia.

Algunas consecuencias que se generan de esta situación podrían ser : una lucha encarnizada contra el tiempo (los objetivos que establece el autoexigente son casi siempre irrealistas ), percepción asfixiante de vivir en una cascada de obligaciones carente totalmente de satisfacciones , comunicación pobre con los demás ( se podrían priorizar ante todo los negocios ), exigencia sobre los demás tanto como a nosotros mismos , poca tolerancia a la frustración , escasa resistencia a la crítica , mala gestión de los imprevistos , etc . En los peores casos, también vemos cómo la persona puede llegar a desarrollar patologías crónicas como serían la ansiedad , fobias, ataques de pánico, problemas digestivos, dolores en las articulaciones y problemas coronarios , etc .

Así pues, es importante ser consciente de que la autoexigencia puede convertir nuestro día a día en un camino de espinas, donde el sufrimiento para alcanzar unos objetivos imposibles se establecerá como protagonista principal .

Por lo tanto , sería recomendable bucear en nuestro interior con el fin de identificar en qué áreas somos autoexigentes y valorar honestamente cuál es la mejor manera de evitar que ésta nos succione la vida .

En PSIGMA planteamos diferentes líneas de actuación para trabajar esta problemática : revisar y modificar aquellos criterios que nos asfixian y que nos impiden ser como queremos ser , evaluación objetiva de las metas , aprender a concentrarnos en lo agradable , naturalizar el concepto ” error ” para integrarlo como parte central de nuestro aprendizaje ( entender que las cosas no tienen que ser perfectas sino adecuadas), enseñar y fomentar la técnica de la externalización (aceptar que hay cosas que pueden entorpecer nuestra labor ) , saber parar y reencontrar el “aquí y ahora” ( con técnicas de relajación , por ejemplo ), etc .

Finalmente pues, a pesar de las presiones de la sociedad perfeccionista y exigente , se trata de concienciarnos de que somos sencillos seres humanos y que todo nuestra felicidad no siempre equivale a nuestro éxito. Puede ser útil entender que la vida nos pone continuamente en situaciones de aprendizaje y que el hecho de juzgarnos constantemente obstruye de forma considerable nuestro proceso, impidiéndonos ver el bosque, pues vivimos centrados en el árbol .

Como muy acertadamente comenta el compañero Walter Riso , “si queremos vivir diferente, tenemos que hacer las cosas diferente, y eso inmediatamente nos dará sensación de oxígeno” .

Laura Fabré
Psicóloga del centro de psicología, asesoramiento personal y salud PSIGMA