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La infelicidad feliz

La receta de la Infelicidad

En los últimos años han ido apareciendo en el mercado del libro un montón de escritos que dan recetas para la felicidad, caminos de rosas para llegar a la autorealización y a la maravillosa tierra prometida, soluciones mágicas para conseguir ser feliz y sentirse lleno y satisfecho. ¡Pues yo declaro que estoy harto! Estoy cansado de hablar con gente a la que todos estos libros les han frustrado más porque les venden expectativas a las que no pueden llegar y todavía se sienten más mal, rabiosos y tristes. Y cuando más intentan avanzar por el “camino de rosas” más espinas encuentran!

Así pues, me he propuesto escribir una receta para ser feliz y satisfecho siendo infeliz, aquí os la dejo:

1- Ten momentos horribles a lo largo de la semana.
¡Porque sí! Porque los tendrás. Porque en la vida hay momentos buenos y momentos malos. Momentos que nos hacen estar enfadados, tristes o angustiados. Nuestro día a día está lleno. Por lo tanto, si ves que en una semana no tienes ninguno… ¡Mal vamos! Sal y búscalo, seguro que lo tienes o lo has tenido pero que has hecho ver que no, y entonces está al acecho para atacarte cuando menos te lo esperes. Por lo tanto sal a buscarlo, la mejor defensa es un buen ataque. Busca varios momentos horribles a lo largo de la semana y afróntalos estoicamente.

2- Piensa los motivos que tienes para ser infeliz
Dedica un tiempo a plantearlos, si quieres haz una lista y marca del 0 al 10 la infelicidad que te provocan. Siéntate, ponte cómodo y busca motivos para ser infeliz. “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Es necesario que conozcamos bien qué cosas nos hacen estar mal, sobre todo aquellas que son insidiosas y que siempre vuelven, que no podemos cambiar por más que lo intentemos. Quizás vale la pena que les demos la mano y aceptamos que existen. Siempre es mejor que hacerse el ciego y convivir dándole la espalda.

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3- Desconfía de aquél que te dice lo que tienes que hacer para estar bien.
¡Éstos son los peores! Parásitos de la sociedad que creen que tienen la receta, son los que más se equivocan, no confíes. Es más, si te dicen: porque no pruebas de tomar una tila tranquilamente para relajarte, contesta: Mejor un café, a ver si me da más ritmo y puedo terminar de afrontar todo lo que me angustia. Si, vale la pena hacer justo lo contrario de lo que te aconseje toda esta gente. Nadie sabe cómo es tu vida, nadie está en tu piel, tu eres el mejor consejero que tienes porque tienes toda la información, no lo dudes y actúa en consecuencia.

4- Equivócate y fracasa
Por favor, pon en marcha aquellos proyectos que sabes que existe la posibilidad de que te conduzcan al fracaso. ¡Claro que sí! Cada vez que nos equivocamos y fracasamos crecemos. Es un poco como aquellas fiebres de los niños que los médicos dicen: ¡es que está creciendo! ‘Pues igual! Equivócate por favor, date cuenta de que te has equivocado, levántate, crece y continúa. No hay nada más maravilloso que poder hacer eso. A veces incluso equivocarse dos veces allí mismo, señal de que te faltaba algo por aprender de este error. Eso sí, vale la pena equivocarte si lo detectas; hacer ver que no sólo te seguirá hundiendo en la miseria. Yo me pregunto: ¿Cómo se levanta de tierra aquél que no sabe que ha caído?

5- Si estás triste, no intentes cambiarlo.
Tienes un mal día, ¡muy bien¡ ¡Pues todo lo que intentes hacer para no aceptar que tienes un mal día está condenado al fracaso! Ostras, si estás triste porque no permitirse el lujo de estarlo. Es como aquél que dice: “Ayer llevé a sacrificar mi perro y hoy estoy triste, tendré que hacer algo porque no quiero estarlo …”. ¿Dónde nos hemos dejado el sentido común? Si te pasan cosas malas lo normal es estar triste, pues lo estamos y punto. Permítete estarlo, porque la vida te da palos, y la tristeza aparecerá lo queramos o no, démosle espacio, dejémosle pasar y así se podrá marchar también. Para explicar eso aquí ,os dejo un link de una entrevista en la radio de Víctor Amat, que lo explica mejor que yo: https://soundcloud.com/radiosabadell/a-bona-hora-victor-amat-psicoleg-latristesa-es-un-sentiment-natural .

6- Y por último … Disfrútalo.
De todo, también de lo malo, también de lo que nos enoja, si por favor, si lo sentimos es porque lo necesitamos sentir. Porque vivir las emociones es como el agua de un río, a veces son apacibles y tranquilas, a veces las aguas pasan por momentos muy agresivos, otros tienen un ritmo alegre y contento y a veces quedan estancadas y bajan poco a poco . Si nos impedimos sentirlo, si construimos una presa y dejamos que se vaya llenando sin vaciarla nunca, al final se desbordará. Y será de una manera destructiva, rompedora, demoledora, a presión, violenta … y el resultado no nos gustará.

Los libros deberían preocuparse menos de explicarnos cómo ser felices, de eso la sociedad ya sabe; y demasiado. Debemos aprender a estar bien siendo infelices, disfrutar de estos momentos porque forman parte de la vida. Porque no podemos evitarlo, la vida a veces injusta, a veces es cruel y a veces no nos gustará. Pero si hacemos ver que eso no existe los palos nos los llevamos igual y además no los vemos venir. Aprender a aceptar esto nos acerca un paso más a dejarnos vivir también los momentos buenos.

¿Cómo podemos pretender vivir una vida plena, si parte de lo que nos pasa hacemos ver que no existe? La plenitud es aceptar el todo, las dos caras, el día y la noche, el ying y el yang, la luz y la oscuridad … La felicidad y la infelicidad!

Comienza a vivirlo, todo.

Jordi Pujol Bret, psicólogo en PSIGMA Figueres, Girona y Vic
jordipujol@psigma.cat