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Mobbing y Burnout, Males de nuestro tiempo…

La función del psicólogo forense está adquiriendo cada vez más importancia en asuntos de carácter civil y laboral, realizando valoraciones psicológicas en el contexto legal, actuando como perito de parte o bien por designación judicial. Es cada vez más habitual la realización de peritajes psicológicos en asuntos de incapacitación, valoración de secuelas y lesiones psíquicas, secuelas de accidentes laborales, etc.

En cuanto al ámbito laboral es necesario considerar, en primer lugar, dos síndromes que cada vez afectan más a muchos trabajadores y a su capacidad laboral: el burnout y el mobbing, que a pesar de varias controversias y de no encontrarse específicamente recogidos en los manuales diagnósticos al uso, podemos considerar con entidad nosológica propia. En este sentido, van apareciendo cada vez más sentencias judiciales favorables, reconociendo estos síndromes como accidentes de trabajo. Algunas sentencias judiciales han reconocido recientemente la incapacidad permanente absoluta por acoso laboral y derivada de accidente de trabajo. La valoración iría encaminada a constatar la existencia de acoso y evaluar las alteraciones psicológicas que se producen como consecuencia del mobbing.

El mobbing o acoso laboral y el burnout (síndrome de estar quemado) son dos problemas de salud laboral diferentes. Ambos son causa de un elevado absentismo laboral, e incluso de abandono de la profesión. Sus efectos son similares debido a la indefensión aprendida por parte del trabajador afectado, pero podemos definir el burnout como una fase avanzada del estrés laboral y que puede llegar a causar una incapacitación total para volver a trabajar. Se trata de una situación de inadaptación al entorno de trabajo. El conflicto surge entre la persona y el trabajo mientras que el mobbing el conflicto surge entre personas. El burnout surge cuando se desequilibran las expectativas individuales del profesional y la realidad del trabajo diario. Es considerado un trastorno adaptativo crónico.

En el mobbing hay implícito un acoso. Cuando nos referimos a esto estamos haciendo referencia a una presión laboral que tiende a la autoexclusión. Puede existir acoso sin que haya depresión laboral. El mobbing siempre será la causa, y la depresión puede ser una consecuencia. Entendemos el mobbing como uno de los posibles conflictos laborales que se pueden producir en el seno de la empresa. Si detectamos que somos víctimas de esta situación es recomendable registrar las situaciones de acoso anotando las fechas, horarios, lugares y posibles testigos; anotar los sentimientos que nos provocó y conservar cualquier documento u objeto relacionado con el acoso.

Es una buena herramienta hablar del problema con compañeros de trabajo y personas más cercanas y muy conveniente buscar apoyo médico y / o psicológico, así como buscar asesoramiento jurídico. El abuso de poder, manipulación y comunicación perversa pueden remitir si desarrollamos recursos para hacerles frente.