¡Buenos días!
Las rupturas musculares en el ámbito deportivo son unas de las mayores preocupaciones para los deportistas. A pesar de ser conocidas por todo el mundo y tener una elevada incidencia en diferentes deportes, las pautas de tratamiento no siguen un modelo único y hay varias opiniones sobre el cómo tratar el problema.
Existe en nuestra sociedad una leyenda urbana sobre las rupturas musculares y es que la mayoría de personas piensan que cuando se hacen una ruptura/rotura deben hacer reposo absoluto hasta que haya cicatrizado la lesión. Hay que sacarnos esa idea de la cabeza puesto que es falsa y tenemos que plantear un nuevo enfoque del problema, que a continuación os cuento. ¿Qué hacer entonces ante una ruptura muscular?
Para entender esta nueva visión de la lesión es importante tener claro que existen cuatro principios básicos a tener en cuenta en relación a la reparación muscular:
1. La inflamación es necesaria ya que es el mecanismo que tiene nuestro cuerpo para reparar el tejido lesionado.
2. La velocidad de regeneración muscular es directamente proporcional al metabolismo aeróbico.
3. La correcta movilización de la zona afectada acelera el tiempo biológico de la cicatrización y favorece que ésta se realice de forma correcta.
4. La regeneración se debe conseguir con molestia pero sin dolor funcional. Entendemos por molestia, el dolor que no modifica la función.
Es importante recordar que estos principios serán tan válidos cuando menos importante sea la lesión. Actuaremos con mayor precaución cuando más importante sea la lesión muscular debido a las posibles complicaciones.
Es importante destacar también que hay que vigilar mucho con los medicamentos antinflamatorios, ya que pueden obstaculizar la fase de limpieza de la lesión y retrasar la cicatrización. Además, también pueden favorecer un sangrado de la lesión.
GUÍA DE ACTUACIÓN:
Remarcar que esta guía clínica se refiere a las lesiones de grado I y algunas de grado II, ya que las lesiones de grado III necesitarán un periodo más amplio de curación.
1. Las primeras 24-48 horas: RICE (reposo, hielo, compresión, elevación de la extremidad).
2. A partir del tercer día:
–Ejercicios isométricos de baja intensidad y con el músculo en recorrido interno. Progresivamente, aumentaremos la intensidad y el recorrido más externo. Nos guiaremos en función del dolor.
–Estiramientos activos suaves, es decir, mediante la activación de la musculatura antagonista (la que realiza la función contraria al músculo a estirar)
–Estiramientos masaje de drenaje
–Ejercicios aeróbicos: empezamos caminando y progresivamente empezaremos con la carrera.
–Estabilización y movilización de la cintura lumbopélvica
–Gel
3. Readaptación progresiva a la actividad física habitual
Como puede observarse desde el inicio de la lesión ya podemos empezar a realizar diferentes ejercicios para favorecer la reparación del músculo lesionado. He resaltado la parte inicial del tratamiento ya que es donde la mayoría de la gente comete el error de hacer reposo absoluto.
Una vez recuperado/a de la lesión y que haya hecho una buena readaptación a la actividad deportiva, como fisioterapeuta también marcaré una serie de pautas y ejercicios de prevención para evitar una posible recaída de la lesión.
Espero que este texto os haya servido para dar un nuevo enfoque a este problema. Seguro que conocéis alguna persona que ha sufrido este problema o, incluso, vosotros mismos habéis experimentado la lesión.
Me gustaría que me comentarais vuestras experiencias.
David Boatella, fisioterapeuta a PSIGMA Vic.
davidboatella@psigma.cat






