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Adicción, enfermedad y síntoma

¡Buenos días a todos/as!

Las adicciones son un problema común en nuestra sociedad y en las consultas de terapia: adicción a los medicamentos, a drogas, al juego, a la comida, a las compras, al sexo, a internet, al móvil, a la televisión, a las relaciones afectivas, etc., en diferentes niveles de afectación y severidad. En ocasiones las consecuencias son tan perjudiciales para las personas que cabría pensar que tendrían que ser suficientes para extinguir la conducta y no consumir nunca más, pero no es así.

Después de años de trabajar con pacientes drogodependientes y encontrarme en la consulta tantas veces con la pregunta “¿Por qué he consumido?” una respuesta que me sirve para entender lo que está pasando es: porqué la adicción es una enfermedad, y así como una persona con gripe va tener fiebre, una persona con alcoholismo tendrá el impulso irrefrenable de beber alcohol, por ejemplo.

Si vemos la adicción desde el punto de vista de una enfermedad hará falta poner todos los mites posibles al consumo, porque el impulso hacia el consumo va a aparecer. Límites como podrían ser: la medicación que impida beber alcohol (es el caso del “antabus”), no llevar dinero encima y hacer un seguimiento exhaustivo de los gastos, no ir a lugares dónde se tenga acceso al consumo o que recuerden a consumos anteriores, etc., serán imprescindibles. Se hará así una deshabituación y habrá que mantenerse siempre alerta poniendo estos límites, muy estrictos al principio del tratamiento y poder flexibilizarlos para normalizar la vida cotidiana a medida que avanzamos en la abstinencia.

Si entendemos la adicción como una serie de conductas aprendidas a base de refuerzos positivos muy potentes, la miramos desde el punto de vista de enfermedad, lo cual es necesario para tratarla, pero no suficiente. Si añadimos el punto de vista de la adicción comontoma podemos acompañar desde una perspectiva más amplia.

Qué significa la adicción cómo síntoma?

Un síntoma es un indicador de que algo está pasando «por dentro» y se manifiesta a través de la adicción. Un aviso de asuntos que evitamos, que no están resueltos o que hemos apartado porque duelen o son difíciles.

En la drogodependencia se repite un factor que es un “adormecimiento de la conciencia”, hay un componente evitativo: cuando consumimos drogas nos evadimos de la realidad. Esto implica que al dejarlas de consumir esta realidad que estábamos evitando aparezca y se haga presente, generando a menudo incomodidad, ansiedad o malestar.

He comprobado en los procesos terapéuticos con drogodependientes que muchas veces hay situaciones vitales difíciles, dolorosas y traumáticas en la biografía personal. Siempre al encontrarme con un paciente con adicción para mi es esencial poder trabajar qué le ha pasado para llegar a este punto, y que “uso” hace de la sustancia, es decir: “Para qué consume”, ¿qué pretende conseguir con el consumo? (¿no pensar tanto en los problemas?, ¿no aburrirse?, ¿no sentir que la vida es un sinsentido?, ¿socializarse?, ¿sentirse mejor?, ¿no sentir emociones cómo la culpa o el remordimiento?, etc.). Si podemos llegar al fondo de estas cuestiones podemos entender qué sentido tiene este síntoma y qué podemos hacer para erradicarlo.

Paradójicamente, en estos casos, en vez de buscar el objetivo de estar bien, nos centramos en el objetivo de “saber estar mal”, es decir, saber gestionar el malestar, la tristeza, la rabia, el estrés, la soledad, etc., sin recurrir a la adicción y a la salida ficticia que nos ofrece a los problemas. Saber estar mal para resolver los problemas de manera efectiva.

Un último apunte respecto a la adicción: creo que la adicción no debería reducirse a una cuestión de voluntad, como si el adicto fuera una persona que quiere dejar de consumir y no puede. Se parece más a una dualidad: el adicto quiere consumir y no quiere consumir al mismo tiempo, tiene dos partes enfrentadas. Hará falta conocer y explorar estas dos facetas para poder potenciar la parte sana y frenar la patológica. Esta dualidad provoca una crisis interna, ambivalencia y ansiedad. Disponer de pocas estrategias de afrontamiento de la ansiedad puede retroalimentar el consumo.

Deseo que el artículo haya sido de vuestro interés. No dudéis en contactar con nosotros si pensáis que podemos ayudaros en problemáticas de estas u otras tipologías,

Olga Xargay Borrell, Psicóloga de adultos, parejas y addiciones en PSIGMA GIRONA
olgaxargay@psigma.cat