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Asertividad, el arte de decir no sin sentirnos culpables

Asertividad, decir no.
Decir no, asertividad

Decir no sin sentirnos culpables es un arte, que a veces se nos hace difícil. La asertividad es la comunicación eficaz de lo que sentimos realmente, teniendo en cuenta nuestras necesidades y, a la vez, respetando las de la otra persona, diciendo cuando queremos decir que , y diciendo no cuando queremos decir no. En los polos extremos habría la comunicación agresiva (dominar a los demás) y la pasiva (subordinación a los demás).

¿Por qué decimos “sí” cuando realmente queremos decir “no”? 

Quizá por vergüenza, por miedo al qué dirán o pensarán, para agradar o complacer a la otra persona, por miedo a mostrarnos como somos, por pensar primero en las necesidades de la otra persona antes que en las propias, porque nos sentimos en un nivel inferior respecto al otro, para evitar conflictos, para evitar sentirnos mal … Los motivos pueden ser diversos. Sea lo que sea, lo que tenemos que tener en cuenta es que realmente, cuando lo hacemos, engañamos a la otra persona, y sobre todo, nos engañamos a nosotros mismos. En consecuencia, no nos respetamos a nosotros mismos.

A menudo, nos imaginamos muchas cosas que pensará o dirá la otra persona, nos da miedo su reacción. En cambio, seguro que si intentas recordar una ocasión en la que nos hemos atrevido a decir no, nos damos cuenta de que no ha pasado nada, que la otra persona lo entiende y respeta perfectamente, y nosotros nos sentimos muy bien. Son las malas jugadas que nos hace el pensamiento; siempre nos adelantamos y tendemos a escuchar nuestro diálogo interno, a menudo sesgado por nuestra educación y cultura.

La buena noticia, es que podemos aprender a ser asertivos, lo podemos entrenar.

En primer lugar debemos tener claro que todas las personas tenemos derecho a

– Cambiar de opinión (por eso somos seres en constante evolución)
– Equivocarnos
– Decir NO
– No dar argumentos o excusas para justificar nuestra decisión
– Decidir si queremos buscar soluciones o ayudar a la otra persona
– Decir que no lo sabemos, que necesitamos más información o que no lo entendemos
– Expresar nuestros sentimientos y / o pensamientos positivos y negativos
– Tener opiniones diferentes de los demás

Entrenamiento por la conducta asertiva

1. Autoconocimiento: si nos conocemos bien, y sabemos qué queremos, qué nos gusta, qué no, podremos establecer mejor los límites hacia los demás. Esto les dará pistas sobre qué y cuándo nos pueden pedir o no, y a que se muestren respetuosos cuando digamos “no”.

2. Identificar situaciones habituales concretas que no nos gustan o molestan, en las que  decimos que “sí” cuando queremos decir “no”, en las que quisiéramos ser más asertivos, etc. y escribirlas en una lista. Ordenarlas de menor a mayor dificultad para afrontarlas.

3. Escribir cuál sería la respuesta asertiva a las situaciones marcadas de menor dificultad (si no lo sabemos, podemos imaginar qué diría una persona que admiramos y que habla de forma asertiva). Ensayar mentalmente, ante el espejo o con una grabadora las respuestas preparadas. Ponerlo en práctica en próximas situaciones concretas que se presenten (cuantas más veces mejor, para ir creando el hábito y ganar seguridad a la hora de decirlo), y progresivamente ir haciendo lo mismo con las de mayor dificultad.

4. No juzgar a la otra persona. En vez de enfocarnos al por qué ha dicho o hecho tal cosa, enfocarnos en QUÉ. Enfocarnos en los “que” nos ayuda a que la otra persona no se sienta herida, ni juzgada, nos expresamos de forma objetiva.  Es mejor decir “No me gusta que llegues tarde” que “no entiendo porque siempre eres impuntual”.

5. Argumentar / proponer con educación y convicción mi idea respetando la del otro. Con buena educación, se puede decir todo.

Decir no cuando realmente queremos decir no, nos refuerza la autoestima y mejora nuestras relaciones interpersonales significativamente.  

Escrito por Roser Claramunt, Psicóloga Coach, col. 6367, para Psigma.