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El verano y los atracones

¡Buenos días a todos nuestros seguidores y seguidoras del bloc!

Con la subida de las temperaturas llega la famosa “operación bikini”, y con ello, las dietas milagro. Hasta aquí no estoy diciendo nada novedoso. El problema viene con este tipo de restricciones.

Estamos acostumbrados a oír que la gente hace dietas milagro como: la dieta de la piña, de la alcachofa, de la sandía… Aunque ahora están más de moda dietas que se centran en la ingesta exclusiva de proteínas o la eliminación por completo de los carbohidratos. Pero… ¿Qué ocurre cuando se prohíben alimentos o se restringe en exceso la dieta? Lo que ocurre es que nuestro organismo necesita una dosis diaria básica de nutrientes, los cuales los aportan alimentos variados. Al restringir algunos tipos de alimentos el organismo funciona mal, falta energía y aparece la apatía y el mal humor.

En realidad puede no estar presente el hambre dependiendo de la dieta que se haga, pero sí que aparecerá la necesidad imperiosa de ingerir los alimentos “prohibidos”. La persona recibe pensamientos intrusivos acerca de esta necesidad, los cuales le pueden llevar a tener ansiedad y por lo tanto hacer un atracón.

Los atracones se definen como la ingesta excesiva de alimentos, normalmente los prohibidos, los que conllevan un número de kilocalorías elevado. La persona siente que no puede parar de comer y sólo se deja de ingerir cuando ya no queda más o cuando la persona siente malestar físico provocado por la sobreingesta. La velocidad con la que se come estos alimentos es rápida y la persona no disfruta lo que está haciendo. Posteriormente suele aparecer sentimientos de culpa e inutilidad.

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¿Qué puedo hacer para que no me ocurra esto?

Lo primero es concienciarte de que no existen las dietas milagro. La dieta tiene que ser un estilo de vida. Si quieres perder unos kilos, acude a un profesional que te haga un estudio y asesore de manera que no prohíbas alimentos que te gustan mucho y no pases hambre. Es necesario tener paciencia y perseverancia.

El segundo paso es observar qué ha provocado el atracón. Normalmente nuestro cerebro no para de pensar. Observa qué estabas pensando justo antes del atracón e intenta solucionar esa preocupación. Pensamientos del estilo de: “no lo voy a conseguir nunca”,” no puedo parar de pensar en el chocolate”, “por más que me esfuerce, sigo gorda”, “este año no voy a poder ir a la playa”…

Otro consejo es que evitar pesarte así como probarte piezas de ropa que no te van bien. El peso cambia mucho en función del día, ya que interfieren factores como la retención de líquidos, lo lleno que esté el estómago o intestinos, el ciclo menstrual en el caso de las mujeres… Pesarse continuamente y medir partes del cuerpo con ropa puede provocar frustración y llevar al atracón.

Si pese a todo lo comentado anteriormente sigues queriendo hacer un atracón, pospón ese atracón para hacer primero algo que sea incompatible con comer como: salir a correr, ir a nadar, darte una ducha y cuidar tu piel con cremas, salir a pasear con alguien advirtiendo tu necesidad de hacer un atracón o salir sola sin dinero en los bolsillos.

Deseo que estos pequeños consejos os sirvan de ayuda!

Saludos!


Encarni Muñoz Silva,
psicóloga sanitaria 16918 en PSIGMA BARCELONA
encarnimunoz@psigma.cat